Catequesis sobre la Confesión (XV)

Del libro: Un Dios que perdona

(El sacramento de la Penitencia explicado a los jóvenes)

Capítulo 4: Confesión (continuación)

¿Qué hacer si ha habido confesiones malas por callarse pecados mortales o por falta del verdadero arrepentimiento o del propósito de la enmienda? Entonces es necesario confesarse de todos los pecados cometidos después de la última confesión bien hecha y diciendo también el número de las confesiones mal hechas (o sacrílegas).

¿Qué es una confesión general? Se entiende por confesión general la repetición de todas o varias confesiones pasadas. Puede abarcar la vida entera del penitente o solamente algunos años o meses. La confesión general es necesaria hacerla, como hemos dicho anteriormente, cuando ha habido confesiones pasadas inválidas.

A veces hay personas que hacen confesión general por devoción (por ejemplo, con ocasión de asistir a un curso de retiro, o antes de la ordenación sacerdotal, o antes de contraer matrimonio, etc.).

A las personas escrupulosas no se les aconseja que hagan confesión general porque lejos de tranquilizar su conciencia, la intranquiliza más, por la meticulosidad del examen y la facilidad con que descubren nuevos aspectos y matices absurdos en sus pecados.

La persona escrupulosa es aquella tiene un temor habitual, infundado y aparentemente insuperable de ofender a Dios. Tiene siempre un sentimiento desmedido de culpabilidad. En todo lo que hace le parece que hay pecado. Por ejemplo, cuando se confiesa enseguida le viene la duda si me ha confesado bien o mal, si me ha entendido el confesor lo que le he querido decir, si me he expresado bien. Otras veces duda si ha consentido en una tentación a pesar de que ha puesto los medios para no pecar. Y así podríamos poner infinitos ejemplos de escrúpulos. Los escrúpulos son malos, quitan la paz de la conciencia. Para vencer los escrúpulos hay que obedecer siempre al confesor.

Y si a uno se le olvida decir en la Confesión un pecado mortal. ¿Qué pasa? Es posible que después de haber examinado bien su conciencia a un penitente se le olvide decir un pecado grave. Se entiende que el olvido es totalmente involuntario. Pues bien, la Confesión está bien hecha. Se le han perdonado los pecados, también el pecado que se olvidó confesar. Ahora bien, puede ocurrir que después de haberse confesado se acuerde de no haber dicho un pecado grave por olvido. Pues que no se intranquilice, está en gracia de Dios y puede comulgar. Pero tiene la obligación de decir en la siguiente Confesión que haga el pecado que se le olvidó, advirtiendo que se le había olvidado decirlo en la última Confesión.

¿Y es necesario decir los pecados veniales? La respuesta la tomo del Catecismo de la Iglesia Católica: Sin ser estrictamente necesaria, la confesión de los pecados veniales, sin embargo, se recomienda vivamente por la Iglesia. En efecto, la confesión habitual de los pecados veniales ayuda a formar la conciencia, a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarse curar por Cristo, a progresar en la vida del Espíritu (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1.458).

Después de haberme ido un poco por  las ramas, continúo con los requisitos. Y una vez que el sacerdote ha dado la absolución, queda aún la quinta y última condición, que es cumplir la penitencia que haya impuesto el confesor, que normalmente serán algunas oraciones.

(continuará)

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