Diccionario catequético (Brahmanismo – Buenaventura)

Brahmanismo. Religión de la India que reconoce a Brahma como dios.

Breviario. Es el antiguo nombre de la Liturgia de las Horas, que correspondía al libro litúrgico en el que se habían reunido todos los elementos para la celebración del Oficio divino.

Brígida de Suecia. Santa y Mística. Es la figura más célebre del santoral escandinavo. Esposa y madre ejemplar. Al quedarse viuda fundó la Orden del Santísimo Salvador. Vivió en el siglo XIV. El papa Juan Pablo II la declaró co-patrona de Europa.

Bruno. Santo. Vivió en el siglo XI. Fundador de los cartujos.

Buda. Fundador del Budismo. Su nombre primero era Siddharta Gautama. Hombre profundamente religioso que, ante todo, deseaba conocer el sentido de la existencia humana y el origen del sufrimiento. Hijo de una rica familia, casado y con un hijo, vivía una vida fastuosa, pero no era feliz. Hasta que un día tuvo una iluminación -de ahí el nombre de Buda, que significa el iluminado- y creyó descubrir que el mundo es malo y que la causa de tantos sufrimientos está en el afán del ser humano por saciar todos sus deseos y apetitos sensibles.

Budismo. Es la más antigua de las grandes religiones, surgida en el siglo VI de Cristo en la India. Nace de la experiencia de iluminación de Buda (“iluminado”). El budismo no habla de Dios. Busca la paz definitiva por la extinción de todo deseo. El ideal absoluto es llegar al estado de “nirvana”, situación existencial sin apetencias. El budismo cree en la reencarnación.

Una huida del mundo

La “iluminación” experimentada por Buda se reduce a la convicción de que el mundo es malo, de que es fuente de mal y de sufrimiento para el hombre. Para liberarse de este mal hay que liberarse del mundo; hay que romper los lazos que nos unen con la realidad externa, por lo tanto, los lazos existentes en nuestra misma constitución humana, en nuestra psique y en nuestro cuerpo. Cuanto más nos liberamos de tales ligámenes, más indiferentes nos hacemos a cuanto es el mundo, y más nos libramos del sufrimiento, es decir, del mal que proviene del mundo. (…) El budismo es en gran medida un sistema “ateo”. No nos libramos del mal a través del bien, que proviene de Dios; nos libramos solamente mediante el desapego al mundo, que es malo. La plenitud de tal desapego no es la unión con Dios, sino el llamado nirvana, o sea, un estado de perfecta indiferencia respecto al mundo. Salvarse quiere decir, antes que nada, liberarse del mal haciéndose indiferente al mundo, que es fuente de mal. En eso culmina el proceso espiritual (Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la esperanza, cap. 14).

Buenaventura. Santo. Religioso franciscano. Vivió en el siglo XIII. Gran teólogo. En su Orden llegó a ser ministro general. El papa san Gregorio X lo nombró cardenal obispo de Albano.

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