Homilía de la Solemnidad de Santiago el Mayor (Ciclo B)

SOLEMNIDAD DE SANTIAGO (B)

Lecturas: Hch 4,33; 5, 12.27-33; 12, 2; 2 Co 4, 7-15; Mt 20, 20-28

Hasta finis terrae. Los Hechos de los Apóstoles relatan la vida de la Iglesia primitiva. Id y predicad el Evangelio a toda criatura (Mc 16, 15). Este mandato del Señor lo cumplieron los Apóstoles, dispersándose por todos los caminos hasta los más extremos confines de la tierra para predicar el mensaje salvífico de Cristo. Pedro y Pablo llegaron a Roma, Mateo a Etiopía, Tomás a la India, Felipe a Frigia, Juan a Éfeso, Santiago el Menor se queda en Jerusalén como primer obispo de la Ciudad Santa. Por Occidente, los confines de la tierra terminaban entonces en el galaico Finisterre, y hasta allí llegó Santiago Apóstol.

Una antigua tradición transmitida oralmente, cuenta que la predicación de Santiago no fue bien recibida, en un principio, por los moradores de la península ibérica, que los frutos de su dedicación al ministerio apostólico eran escasos. Desalentado, estaba a punto de abandonar la empresa, cuando el Señor quiso que su Santísima Madre ‑que aún vivía en carne mor­tal‑ se le apareciese a las orillas del río Ebro: le llenó de ánimos, asegurándole que sus trabajos no quedarían estériles. Santa María dejó el pilar o columna sobre la que se había aparecido, como signo visible de su presencia.

La ayuda maternal de la Virgen. En este hecho prodigioso vemos reflejada la creencia universal de la Iglesia en la eficaz ayuda de la Virgen a los apóstoles de su Hijo. En nuestro apostolado siempre, especialmente cuando aparezcan las dificultades, encontraremos el consuelo de la Reina de los Apóstoles. Ella nos impulsará para que realicemos una abundante siembra apostólica, y con su poderosa intercesión nos alcanzará de Dios muchos frutos que llenarán de alegría nuestra vida.

Pidamos al Apóstol Santiago, Patrón de España, cuyos restos guarda nuestra patria como la más sagrada de las reliquias, que la fe que él nos predicó se conserve siempre en nuestro país. Y que España siempre sea la tierra de María Santísima, porque el amor y la devoción a la Madre de Dios que aprendimos de él continúen siendo una característica de la fe de nuestro pueblo.

Bajo el amparo de la Virgen. La evangelización de España iniciada por Santiago no terminará hasta el fin de los tiempos. Ahora nos toca a nosotros llevarla a cabo. Y acudimos a María, Estrella de la Evangelización, pidiéndole luz y ayuda para alcanzar las metas que nos proponemos. Ella fue quien marchó delante en la evangelización de los comienzos, alumbrando el camino, y es quien ahora va en primer lugar, iluminando nuestro propio camino y el apostolado personal que realizamos en los ambientes que frecuentamos.

Un aspecto característico de la Evangelización en España es su profunda vinculación a la figura de María. Por medio de Ella, a través de muy diversas formas de piedad, ha llegado a muchos cristianos la luz de la fe en Cristo, Hijo de Dios y de María (Juan Pablo II). Si la primera evangelización se realizó bajo el amparo de la Virgen, esta nueva evangelización de las naciones que están cimentadas desde su origen en principios cristianos también se realizará bajo su amparo y ayuda.

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