Homilía de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María (Ciclo B)

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA (B)

Lecturas: Ap 11, 9a; 12, 1-3.6a.10a; 1 Co 15, 20-27a; Lc 1, 39-56

La mirada al Cielo. El verano es de Virgen a Virgen (de la Virgen del Carmen a la Asunción). Este dicho popular expresa los días más calurosos del estío; pero podemos ver en él, un recordatorio: en el corazón de los meses de julio y de agosto hay una fiesta de Santa María, para que durante el período de vacaciones, la devoción a la Madre de Dios esté presente en la vida de cada cristiano. ¡Cuántas personas, por desgracia, se olvidan de Dios durante las vacaciones!

La fiesta de hoy es una ocasión para ascender con María a las alturas del espíritu, donde se respira el aire puro de la vida sobrenatural y se contempla la belleza más auténtica, la de la santidad (Benedicto XVI). Día de júbilo. Hoy la Virgen María sube a los cielos; porque reina con Cristo para siempre (Antífona del “Magnificat”). Contemplemos a María elevada al Paraíso. Renovemos nuestra fe. La Asunción de la Virgen es para nosotros un signo de segura esperanza y de consolación, y nos impulsa a mirar al Cielo, morada eterna y meta de nuestra vida.

Dios vence. En la 2ª lectura, tomada del Apocalipsis, se hace referencia a un enorme dragón rojo que estaba enfrente de una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. El dragón, fortísimo y que parece invencible, es, según el Papa, una manifestación impresionante e inquietante del poder sin gracia, sin amor, del egoísmo absoluto, del terror, de la violencia. Personifica el poder del infierno que, a lo largo de la historia, en formas diversas, ha combatido a la Iglesia y a los cristianos. Sin embargo, al final venció la mujer inerme; venció el amor de Dios.

Hoy día, el dragón tiene la forma de ideologías materialistas, que nos dicen: es absurdo pensar en Dios; es absurdo cumplir los mandamientos de Dios; es algo del pasado. Lo único que importa es vivir la vida para sí mismo, tomar en este breve momento de la vida todo lo que nos es posible tomar. Sólo importa el consumo, el egoísmo, la diversión. Ésta es la vida. Así debemos vivir (Benedicto XVI). Pero también ahora sigue siendo Dios más fuerte que el dragón, y la verdad derrotará las falsas ideologías basadas en el odio.

La mujer vestida de sol. La otra imagen es la de la mujer. Ésta, en primer lugar, es figura de la Virgen María. Vestida de sol, es decir, totalmente llena de Dios, rodeada y penetrada por la luz divina. Coronada con doce estrellas, como Reina de los Doce Apóstoles y de los ángeles y santos del Cielo. La luna por pedestal. Bajo los pies de la mujer está la luna, que es imagen de la muerte y de la mortalidad. María superó la muerte; está totalmente vestida de vida, elevada en cuerpo y alma a la gloria de Dios (Benedicto XVI).

Santa María venció al dragón. Ella, desde el Cielo, nos dice: ¡Ánimo, al final vence el amor! En mi vida dije: “¡He aquí la esclava del Señor!”. En mi vida me entregué a Dios y al prójimo. Y esta vida de servicio llega ahora a la vida verdadera. Tened confianza; tened también vosotros la valentía de vivir así contra todas las amenazas del dragón.

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