Homilía del Domingo V del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO (C)

Lecturas: Is 6, 1-2a.3-8; 1 Co 15, 1-11; Lc 5, 1-11

Pesca milagrosa. Remad mar adentro y echad las redes para pescar. Estas palabras de Cristo debieron producir cierto desconcierto en sus discípulos, especialmente en Simón Pedro. Éste, de profesión pescador, dijo: Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes. Las mejores horas para la pesca eran las de la noche. Por eso Pedro y sus compañeros se pasaron la noche en el lago faenando, pero sin conseguir la captura de ningún pez. Cansados y contrariados, llegaron a la orilla con ganas de descansar y de olvidar el hecho desalentador de haber sido infructuoso su trabajo. Sin embargo, Jesús les dice que vuelvan a faenar en altamar.

Los pescadores de Galilea obedecieron, y se produjo el milagro: hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Ante el asombro de aquellos hombres, el Señor dijo a Simón Pedro: No temas: desde ahora, serás pescador de hombres. Veinte siglos después, Juan Pablo II, al comienzo del tercer milenio del Cristianismo, haciéndose eco de la voz de Jesús, repetía: Remad mar adentro, palabras que resuenan hoy también para nosotros.

¿Dificultades? Hace años, el Támesis era un río de aguas muertas; no había vida, ni vegetal ni animal. Estaba totalmente contaminado y envenenado. Entonces, las autoridades de Londres decidieron algo que para muchos era utópico: sanear el río, devolverle la vida. Y lo consiguieron. Ahora hay vida en el Támesis, con muchas especies de peces. Cuando los hombres se empeñan…

En los tiempos actuales, son muchos los que envenenan las aguas para impedir la vida del espíritu. Para su labor destructiva utilizan la mentira. ¿No ves que son capitaneados por el padre de la mentira?; la manipulación de la información. ¿No has observado cómo tergiversan las noticias en los medios de comunicación que manejan?; la siembra del error. ¿No has reparado en la anticatequesis venenosa que hacen al hablar de la Iglesia?; la pornografía. ¿No te das cuenta de esa ola sucia comercializada para corromper a los jóvenes?; el autobombo. ¿No te has fijado cómo se denominan a sí mismos como los representantes de la cultura en exclusiva, y la “buena prensa” que tienen los enemigos de Dios?

Cuestión de fe. Sí, hay dificultades. También los Apóstoles se encontraron con ellas para anunciar el Evangelio a una sociedad pagana. Sin embargo, confiados en el poder de Dios, cristianizaron al mundo de su tiempo y aquellas costumbres degradantes. Tengamos, pues, optimismo, porque cuando el Señor nos manda a pescar hombres en el inmenso océano del mundo, nos facilita siempre los medios oportunos: una gracia capaz de superar todos los obstáculos.

San Josemaría Escrivá, al hablar del apostolado en un ambiente difícil, aseguraba: ¡Es cuestión de fe! No olvidemos que las condiciones de la pesca milagrosa no eran las más propicias, pero los apóstoles pusieron su confianza en el Señor: sobre tu palabra echaré las redes. Pongamos nuestra confianza en Dios y veremos, como los apóstoles, las redes llenas de peces. Y a Cristo en la orilla, porque la pesca es suya.

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