Curiosidades y costumbres del Papado (Los cardenales, electores del Papa)

LOS CARDENALES, ELECTORES DEL PAPA

 

El papa Nicolás II, con la constitución In nomine Domini, fechada el 13 de abril de 1059, fue quien estableció que la elección del romano pontífice era asunto exclusivo de los cardenales. Esta norma fue confirmada por el papa Alejandro III con la constitución Licet de vitanda, en la que indicaba, además, que la mayoría requerida para la elección del papa era la de dos tercios de los votos.

 

En la constitución Universi Dominici Gregis, promulgada por el papa beato Juan Pablo II el 23 de febrero de 1996, que trata sobre la vacante de la sede apostólica y la elección del romano pontífice, en el artículo 33 dice: El derecho de elegir al Romano Pontífice corresponde únicamente a los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, con exclusión de aquellos que, antes del día de la muerte del Sumo Pontífice o del día en el cual la Sede Apostólica quede vacante, hayan cumplido 80 años de edad. El número máximo de Cardenales electores no debe superar los ciento veinte. Queda absolutamente excluido el derecho de elección activa por parte de cualquier otra dignidad eclesiástica o la intervención del poder civil de cualquier orden o grado.

 

La misma constitución afirma que ningún cardenal elector podrá ser excluido de la elección, activa o pasiva, por ningún motivo o pretexto. Es decir, no puede ser excluido ni siquiera a causa de alguna censura o de algún impedimento, pues se considera la censura o el impedimento en suspenso durante la celebración  del cónclave.

 

En la historia de las elecciones pontificias sólo algunos cardenales fueron privados de la elección activa y pasiva. Julio II privó de este derecho a los cardenales Carvajal y al de San Severino, partidarios de Luis XII, que habían participado en el conciliábulo de Pisa del año 1511; León X al cardenal genovés Sauli; Clemente XII, al cardenal Coscia, que había abusado de la confianza de Benedicto XIII; en el consistorio  del 13 de febrero de 1786, Pío VI privó de este derecho por un cierto tiempo al cardenal de Rohan. Son casos contados, que se han dado en la historia excepcionalmente.

La norma de no excluir a ningún cardenal por motivos de censuras fue establecida por Clemente V en la bula Ne Romani, del año 1211, y recogida en las constituciones referentes a la elección del papa de Pío IV (In eligendis), Gregorio XV (Aeterni Patris Filius), san Pío X (Vacante Sede Apostolica), Pío XII (Vacantis Apostolicae Sedis), Pablo VI (Romano Pontifici Eligendo) y el beato Juan Pablo II (Universi Dominici Gregis).

 

El derecho a participar en el cónclave se adquiere en el momento de ser creado cardenal y publicado en consistorio, según el artículo 36 de la constitución Universi Dominici Gregis, que dice: Un Cardenal de la Santa Iglesia Romana, que haya sido creado y publicado en Consistorio, tiene por eso mismo el derecho a elegir al Pontífice según el n. 33 de la presente Constitución, aunque no se le hubiera impuesto la birreta, entregado el anillo, ni hubiera prestado juramento. En cambio, no tienen este derecho los Cardenales depuestos canónicamente o que hayan renunciado, con el consentimiento del Romano Pontífice, a la dignidad cardenalicia. Además, durante la Sede vacante, el Colegio de los Cardenales no puede readmitir o rehabilitar a éstos.

 

Durante algún tiempo fue una cuestión controvertida el momento de la adquisición de este derecho. San Pío V, mediante decreto fechado el día 26 de enero de 1571, resolvió la cuestión estableciendo el criterio que actualmente vige. No son electores los cardenales creados pero reservados in pectore.

 

La exclusión del cónclave de los cardenales octogenarios es reciente. Fue el papa Pablo VI quien, mediante el motu proprio Ingravescentem aetatem, estableció que los cardenales, al cumplir los ochenta años de edad pierden el derecho de elegir al romano pontífice y, por lo tanto, de entrar en el cónclave.

 

En la constitución Romano Pontifici Eligendo, se determinaba que el derecho de elegir al romano pontífice corresponde a todos los cardenales que no han superado los ochenta años de edad al momento del ingreso en el cónclave. La constitución Universi Dominici Gregis establece excluye a los que ya han cumplido ochenta años de edad en el momento de producirse la vacante de la Sede Apostólica. Por tanto, el cardenal que cumpliera ochenta años habiendo ya fallecido el papa y antes de comenzar el cónclave no pierde el derecho de la elección activa. Según lo legislado por Pablo VI, sí lo perdía.

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