Los Cónclaves (El Mariscal del Cónclave)

EL MARISCAL DEL CÓNCLAVE

 

Al Mariscal del cónclave le correspondía asegurar la custodia e incomunicación de los cardenales reunidos en cónclave para la elección de un nuevo papa.

 

Este cargo era hereditario, y lo ostentaban los miembros de la familia Chigi. Con la constitución apostólica Romano Pontifici Eligendo de Pablo VI desapareció, después de siete siglos de vigencia, la figura del Mariscal del cónclave, que había tenido su origen en Viterbo cuando se reunieron los cardenales tras la muerte de Clemente IV (año 1268) para elegirle sucesor.

 

El último en ejercerlo fue el príncipe Chigi-Albani della Rovere, que custodió el cónclave celebrado en junio de 1963. Este personaje, perteneciente a la nobleza negra, era bien conocido en Roma. De corta estatura y barba blanca, era fácil encontrarlo, no sólo en las solemnidades pontificias, sino también en muchas de las funciones religiosas que se celebraban en las incontables iglesias del casco histórico de la Ciudad Eterna. Además, el príncipe Chigi era Gran maestre de la Soberana Orden de Malta y en tal calidad residía en palacios extraterritoriales, con bandera propia, y acreditaba y recibía embajadores.

 

La constitución apostólica Vacantis Apostolicae Sedis de Pío XII, en una nota al artículo 53, recoge la fórmula del juramento que había de prestar el Mariscal del cónclave antes de comenzar su cometido de custodiar la clausura  del recinto donde se desarrollaría la elección pontificia. Es ésta: Yo …….. prometo y juro cumplir con religiosa fidelidad y diligencia mi oficio, según las normas establecidas por los Sumos Pontífices y las disposiciones del Sacro Colegio de los Cardenales. Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios.

 

Pablo VI dispuso que se encargaran de la custodia exterior del cónclave el Prefecto de la Casa Pontificia, el Delegado especial de la Pontificia Comisión para la Ciudad del Vaticano y el Comandante de la Guardia Suiza.

 

Actualmente, según la constitución apostólica Universi Dominici Gregis del beato Juan Pablo II, al Colegio Cardenalicio le corresponde que dentro de la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico Vaticano y de los locales adyacentes todo esté previamente dispuesto, incluso con la ayuda desde el exterior del Sustituto de la Secretaría de Estado, para que se preserve la normal elección y el carácter reservado de la misma.

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