Letanías de la Preciosísima Sangre de Cristo

Letanía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

Estas letanías fueron aprobadas por el beato Juan XXIII para su inserción en el Ritual Romano en la carta apostólica fechada el 2 de julio de 1960.

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Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos

Cristo escúchanos

V/. Dios Padre celestial

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios Hijo, Redentor del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios Espíritu Santo

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Santísima Trinidad, que sois un solo Dios

R/. Ten piedad de nosotros

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: sálvanos

Sangre de Cristo, el Unigénito del Padre Eterno

Sangre de Cristo, Verbo de Dios encarnado

Sangre de Cristo, del Testamento Nuevo y Eterno

Sangre de Cristo, derramada sobre la toerra en la agonía

Sangre de Cristo, vertida copiosamente en la flagelación

Sangre de Cristo, brotada de la coronación de espinas

Sangre de Cristo, derramada en la Cruz

Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación

Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón

Sangre de Cristo, bebida eucarística y limpieza de las almas

Sangre de Cristo, manantial de misericordia

Sangre de Cristo, vencedora de los demonios

Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires

Sangre de Cristo, sostén de los confesores

Sangre de Cristo, que haces germinar las vírgenes

Sangre de Cristo, consuelo en el peligro

Sangre de Cristo, alivio de los afligidos

Sangre de Cristo, solaz en las penas

Sangre de Cristo, esperanza del penitente

Sangre de Cristo, consuelo del moribundo

Sangre de Cristo, paz y ternura para los corazones

Sangre de Cristo, prenda de vida eterna

Sangre de Cristo, que libras a las almas del Purgatorio

Sangre de Cristo, acreedora de todo honor y gloria

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Perdónanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Escúchanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Oh Señor, nos ha redimido en tu Sangre

R/. Y nos ha hecho reino de nuestro Dios

Oración

Dios omnipotente y eterno, que has hecho de tu Hijo Unigénito el Redentor del mundo, y has querido ser aplacado por su Sangre, concédenos, te suplicamos, que de tal modo adoremos el precio de nuestra salvación, que por su virtud nos salvemos de los peligros de la vida presente y alcancemos el gozo de sus frutos eternamente en el cielo. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo. Amén.

 

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