Clases de Religión. Los Diez Mandamientos (Lección 5ª)

Tercer mandamiento

Santificarás las fiestas

¿Cuál es el contenido de este mandamiento? El tercer mandamiento ordena santificar las fiestas, es decir, cesar en el trabajo y honrar al Señor con obras de culto los domingos y otros días festivos de precepto.

En la Sagrada Escritura está recogido este mandamiento en estas palabras de Dios dirigidas a los hebreos: Seis días trabajarás y harás tus obras, y el séptimo día es día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios, y no harás en él trabajo alguno (Ex 20, 9-10).

Los israelitas descansaban el sábado, día en que el Pueblo elegido se dedicaba exclusivamente al culto a Dios. Era el sábado el día del Señor como memoria de la creación: Pues en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo el Señor el día del sábado y lo hizo sagrado (Ex 20,11); y como memorial de la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto: Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y de que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso el Señor tu Dios te ha mandado guardar el día de sábado (Dt 5, 15).  

Entonces, ¿por qué para los cristianos el día del Señor es el domingo? La Iglesia, manteniendo el precepto del Decálogo, lo traslada al domingo, porque en ese día de la semana resucitó el Señor, verdad que fundamenta nuestra fe. El Catecismo de la Iglesia Católica dice: Jesús resucitó de entre los muertos “el primer día de la semana”. En cuanto es el “primer día”, día de la Resurrección de Cristo recuerda la primera creación. En cuanto es el “octavo día”, que sigue al sábado, significa la nueva creación inaugurada con la resurrección de Cristo. Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor, el “domingo” (n. 2.174).

Además, porque el domingo de Pentecostés el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, manifestándose públicamente la Iglesia delante de una multitud de personas de diversas naciones que estaban en Jerusalén. Y, por último, para que los cristianos no confundieran las fiestas cristianas con las judías.

¿Qué sentido tiene la celebración de este día? La celebración del domingo cumple la prescripción moral, inscrita en el corazón del hombre, de “dar a Dios un culto exterior, visible, público y regular bajo el signo de su bondad universal hacia los hombres” (Santo Tomás de Aquino). El culto dominical realiza el precepto moral de la Antigua Alianza, cuyo ritmo y espíritu recoge celebrando cada semana al Creador y Redentor de su pueblo (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2.176). Por tanto, este mandamiento responde también a la necesidad de venerar públicamente a Dios, y no sólo de modo privado.

Algunos pretenden relegar el trato con Dios únicamente al ámbito privado, interior, como si no debiera tener manifestaciones externas. Pero esto es falso. El hombre tiene derecho a dar públicamente culto a Dios, y es una grave injusticia -frecuente en muchos países, en nuestros días- que los cristianos se vean perseguidos y obligados a ocultarse para poder practicar su fe.

¿Cómo se cumple el tercer mandamiento? Lo primero que digo es que el domingo es un día para santificarlo y santificarnos, no para divertirnos solamente, y mucho menos pecar con pretexto de diversión  o de descanso.

Este mandamiento se cumple participando en la Santa Misa en los domingos y fiestas de precepto y absteniéndose de realizar en esos días actos que impiden el culto a Dios o el debido descanso.

La celebración del día del Señor y de la Eucaristía tiene un papel principalísimo en la vida de la Iglesia. El domingo, en el que se celebra el misterio pascual, por tradición apostólica, ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto. Igualmente deben observarse los días de Navidad, Epifanía, Ascensión, Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Santa María Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción, San José, Santos Apóstoles Pedro y Pablo y, finalmente, todos los Santos (Código de Derecho Canónico, can. 1.246, & 1). 

¿Hay obligación de asistir a la Santa Misa los domingos? Sí, en todos los domingos y, además, en todas las fiestas de precepto. Es el primer mandamiento de la Iglesia, que determina y precisa el mandamiento del Decálogo de santificar las fiestas.

Impuso la Iglesia este precepto, porque inspirada por Dios, no halló medio más digno y adecuado para tributar a Dios el honor que le es debido y el culto público de adoración que se merece como soberano Señor nuestro. La Misa es, en efecto, el acto más excelente y sublime que podemos ofrecer a Dios, por cuanto que es el mismo sacrificio ofrecido por Jesucristo en el Calvario, sacrificio de infinito valor, que sin cesar renueva en los altares del mundo entero Nuestro Señor.

Esta obligación está indicada en el Código de Derecho Canónico: El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa (can. 1.247). Cumple con el precepto de participar en la misa quien asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito católico, tanto el día de la fiesta como el día anterior por tarde (can. 1.248, & 1). Y también en el Catecismo de la Iglesia Católica: Los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de los niños pequeños) o dispensados por su propio pastor. Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen pecado grave (n. 2.181).

Para cumplir con esta obligación se requiere: a) tener la intención de obedecer a la Iglesia, es decir, de cumplir el precepto y aprovecharse de los frutos del Santo Sacrificio; b) estar presente corporalmente en el lugar que se celebra la Santa Misa. Por tanto, no cumple el precepto quien sigue la misa por la radio o la televisión; c) prestar atención. Quien voluntariamente se distrae, sin ninguna atención de la mente, no cumple con esta obligación; d) asistir a la Misa entera. No basta con una participación que no abarque la Misa íntegra.

¿Hay causas que dispensan de esta obligación? Sí, por supuesto. Uno está dispensado de oír Misa en caso de imposibilidad física o moral y de grave incomodidad. Por ejemplo, un enfermo que debe guardar cama tiene imposibilidad física de ir a la Iglesia. Una persona que vive en un lugar distante de la Iglesia, que tardaría más de una hora en llegar, tiene una grave incomodidad para asistir a Misa. O un anciano que sólo puede salir de casa con buen tiempo, cuando hace mal tiempo (lluvia, frío, nieve…) está dispensado.

Tampoco hay obligación de asistir a Misa cuando la caridad (tener que cuidar de una persona enferma) o la obligación del estado (madres, guardias, soldados) no lo permiten o lo impiden; cuando se presenta algún peligro grave, físico o moral. Por ejemplo, en tiempo de persecución religiosa, si una persona por asistir a Misa corre peligro de ser asesinada. También el párroco puede dispensar de esta obligación. Por ejemplo, en tiempo de la cosecha, a los que trabajan en la recolección de los frutos.

Háblame ahora del descanso dominical. La Iglesia dice: El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa, y se abstendrán además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo (Código de Derecho Canónico, can. 1.247).

La acción de Dios es el modelo de la acción humana. Si Dios “tomó respiro” el día séptimo, también el hombre debe “descansar” y hacer que los demás “recobren aliento”. La vida humana sigue un ritmo de trabajo y descanso. La institución del día del Señor contribuye a que todos disfruten del tiempo de descanso y de solaz suficiente que les permita cultivar su vida familiar, cultural, social y religiosa.

El descanso dominical es de imperiosa necesidad para el hombre desde cualquier punto de vista que se le considere. El cuerpo humano reclama periódicamente algún reposo para reponerse con la oportuna interrupción del trabajo. Además, sobre las necesidades corporales están las sociales, las espirituales y las religiosas, a las que también hay que atender

Exigen y requieren el descanso dominical: a) La gloria de Dios, pues en los demás días de la semana resulta más dificultoso, por razón del trabajo, hacer actos de culto a Dios, obras de caridad, etc.; b) El interés de la propia alma, para que pueda atender mejor al cultivo y desenvolvimiento de sus facultades superiores; c) La salud y el bienestar del cuerpo, pues sus fuerzas son limitadas, y sin el descanso semanal acabarían por agotarse; d) La vida de familia, cuyos miembros se hallan con frecuencia separados durante la semana por causa del trabajo y apenas pueden verse y comunicarse un rato diariamente; e) El bien de la sociedad, la cual tiene tiempo y ocasión para tributar a Dios culto público y atraer sus bendiciones, y, además, porque sus miembros tienen ocasión de mantener y estrechar sus relaciones y amistades sociales.

El descanso no debe ser interpretado ni vivido como un simple no hacer nada -pérdida de tiempo- sino como la ocupación positiva en otras tareas. Por ejemplo, pasar más tiempo con la familia para atender a la educación de los hijos; cultivar una amistad, etc.

            ¿Hay causas que permiten trabajar en los domingos? Las necesidades familiares o una gran utilidad social constituyen excusas legítimas respecto al precepto del descanso dominical. Los fieles deben cuidar de que legítimas excusas no introduzcan hábitos perjudiciales a la religión, a la vida de familia y a la salud.

Te lo explico más detenidamente. Las principales causas que permiten trabajar en los días festivos son: la necesidad, la caridad, la piedad, el bien público y la dispensa. La causa ha de ser tanto más grave cuanto más se prolongue el trabajo, y en lo posible hay que evitar el escándalo. Además, conviene tener siempre presente el espíritu de la ley del descanso dominical.

Por necesidad se permiten trabajos de cocineros, panaderos, ferroviarios, etc., pero a nadie se le exime de la obligación de asistir a la Santa Misa, siempre que no haya incompatibilidad. La caridad para con el prójimo autoriza trabajar por los enfermos y los pobres que se hallan en necesidad apremiante; cavar sepulturas para difuntos, etc. La piedad o amor de Dios permite algunas obras anejas al esplendor del culto divino; por ejemplo, que se prepare lo necesario para una función religiosa próxima, que se adornen los altares, etc. El bien público excusa de muchos trabajos, como son los de bomberos, guardias, barrenderos y otros muchos servicios públicos que el bien común no permite que se aplacen. Por este motivo parece lícito, en algunas circunstancias, cargar y descargar vagones y barcos, si no es posible obrar de otro modo. En casos particulares el obispo y el párroco pueden dispensar, especialmente en la época de recolección de cosechas, para evitar a los labradores daños inminentes.

¿Cuáles son los pecados contra el tercer mandamiento? El mandamiento de santificar las fiestas se quebranta de tres formas: a) no asistiendo a la Santa Misa, sin causa justa que lo impida, los domingos y las fiestas de precepto. Es pecado mortal, porque se falta a una obligación grave prescrita por la Iglesia; b) dedicándose a trabajos que la Iglesia no permite. Están prohibidos aquellos trabajos que impiden asistir a la celebración Eucarística; los que son penosos y producen fastidio, por lo que no permiten gozar de la alegría propia del domingo o de la fiesta; los que imposibilitan el descanso de la mente o del cuerpo. En consecuencia, se pueden realizar aquellos trabajos que producen descanso, en los cuales se disfruta y que permiten asistir a la Santa Misa; c) profanando los días santos con acciones y diversiones pecaminosas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s