Sábado, 11 de enero de 2014


Sábado, 11 de enero de 2014

Feria del Tiempo de Navidad

Historia del milagroso hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de la Aparecida

La Patrona de Brasil -Nuestra Señora Aparecida- es una imagen de reducidas dimensiones situada en una ciudad a la que da nombre, entre Sâo Paulo y Río de Janeiro. Su historia se remonta a 1717. El Gobernador  de Minas Gerais y Sâo Paulo iba a pasar por aquellas tierras, y a tres pescadores se les confió el cometido de llevar para el banquete del Gobernador todo lo que cayese en sus redes. Los pescadores pasaron muchas horas trabajando en el río, sin atrapar ni un solo pez. Al llegar al puerto de Itaguassú, ya con pocas esperanzas, uno de ellos -Joâo- lanzó de nuevo las redes… Al sacarlas vio sorprendido que en ellas había caído una talla de Nuestra Señora, a la que faltaba la cabeza. Volvió a lanzarlas y recogió esta vez la cabeza de la imagen, que se ajustaba perfectamente al cuerpo.

-¡La Virgen está con nosotros!, exclamó Joâo.

Los tres pescadores besaron la imagen y, con gran fe, volvieron a echar las redes al agua. Recogieron tan gran cantidad de peces que, como cuentan las crónicas, temían naufragar pelo muito peixe que havía na canoa, por los muchos peces que había en la canoa.

Uno de los pescadores conservó la talla de la Virgen en su casa y más tarde su hijo hizo una capilla, pues el número de peregrinos que venían a rezar no cesaba de crecer. Las dimensiones de las sucesivas iglesias fueron aumentando con el paso del tiempo, al mismo ritmo que se extendía su devoción por todo el Brasil, fruto de las gracias dispensadas por Nuestra Señora.

Anécdotas

Un pasodoble para el Señor

En la Semana Santa de Cartagena, a un “paso” de Cristo la banda de música le toca el pasodoble del torero “El Gallo”. Es una tradición de muchos años. Y su origen es el siguiente: En dicho “paso” están representadas las negaciones de san Pedro, y la mirada misericordiosa de Cristo. Y también está el gallo cantando. Un año al salir el “paso” del templo, lo hizo con mucha dificultad. En un momento determinado, el gallo estuvo a punto de “tropezar” con la puerta. Entonces alguien, para avisar de ese peligro, gritó: Que toca el gallo, que toca el gallo, y el director de la banda de música pensó que le pedían que tocara el pasodoble de “El Gallo”, y ordenó a los músicos que lo tocaran.

La profesión de fe en la Santa Misa

El Credo empezó a utilizarse en la Misa en España. Y de aquí pasó a otros países de Europa. Sin embargo, en Roma no se hacía, no se recitaba durante la Misa. Cuando el emperador alemán san Enrique II fue a Roma para ser coronado el 14 de febrero de 1014, quedó sorprendido que en la Ciudad Eterna no se cantase el Credo en la Misa. Preguntó a los sacerdotes el motivo de esa omisión, y ésta fue la respuesta: Nosotros, los romanos, no necesitamos hacer profesión de fe, pues nunca hemos estado en el error, en la herejía. El papa Benedicto VIII, para complacer al emperador, dispuso que se cantase el Credo en la Misa y se incorporase a la liturgia universal.

Consuelo de Dios

En la homilía de Juan Pablo II de la misa de beatificación de Francisco y Jacinta, videntes de Fátima, el Papa contó algo referido al beato Francisco: Cierta noche, su papá lo escuchó sollozar y le preguntó por qué lloraba; el hijo respondió: “Pensaba en Jesús que está tan triste por causa de los pecados que se cometen contra Él. Y añadió el Romano Pontífice: Vive motivado por el único deseo -tan expresivo del modo de pensar de los niños- deconsolar y dar alegría a Jesús”.

 

 

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