Día 2 de enero

2 de enero

Memoria obligatoria de los santos Basilio y Gregorio

Memoria de san Basilio Magno y san Gregorio Nazianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia, actual Turquía, apodado “Magno” por su doctrina y sabiduría, enseñó a los monjes la meditación de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida según las reglas que él mismo redactó. Con sus egregios escritos educó a los fieles y brilló por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleció el día uno de enero del año 379. Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla, y finalmente de Nacianzo. Defendió con vehemencia la divinidad del Verbo, y mereció por ello ser llamado “Teólogo”. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores. (Martirologio Romano).

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Efemérides

El 2 de enero de 1817 san Marcelino Champagnat fundaba el Instituto de Hermanos Maristas de la Enseñanza. Una de las preocupaciones del santo fundador fue la transmisión de la doctrina cristiana. Sobre la enseñanza del catecismo solía decir: Enseña bien el que reza por los niños que le están confiados, y por la conversión de los pecadores y de los infieles. Enseña bien quien da siempre buen ejemplo y es en todo momento modelo de piedad, de regularidad, modestia y caridad. En cuanto a las clases de religión, se refería siempre a cuatro fines: dar a conocer a Jesucristo, y hacerle amar; mostrar los encantos y frutos de la virtud, y la alegría que sienten quienes la practican; indicar igualmente la fealdad del vicio y los males que acarrea, e inspirar así temor a cometer pecados; ganar el corazón del niño induciéndole a amar la religión y a cumplir sus deberes con amor.

Marcelino Champagnat fue beatificado por el papa Pío XII el 29 de mayo de 1955, y canonizado por el papa san Juan Pablo II el 18 de abril de 1999.

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Tal día como hoy del año 1492, los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, tomaron la ciudad de Granada poniendo fin a la Reconquista. Yo arrancaré uno a uno los granos de esa granada, había dicho Fernando el Católico antes de la conquista del reino de Granada, que estaba en poder de los moros.

En la guerra de Granada sobresalió, entre otros, un noble inglés, lord Scales. Cuando la reina Isabel la Católica le agradeció sus hazañas y le expresó su pesar por la pérdida de dientes del inglés, éste le dijo: Es cosa que no tiene importancia, perder unos dientes en el servicio de Aquél que me los dio. Nuestro Señor, que ha construido esta casa, sólo ha abierto una ventana en ella para ver más fácilmente lo que pasa dentro.

El último rey moro de Granada, Boabdil el Chico, había iniciado conversaciones con Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, que acabaron con la rendición y la entrega de la ciudad. Cuando abandonaba su reino, Boabdil miró hacia atrás para ver por última vez la ciudad de Granada y, al verla, suspiró. Entonces su madre le dijo: Llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre.

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