Día 5 de enero

5 de enero

Efemérides

Tal día como hoy del año 1964 el papa Pablo VI visitó Nazaret. Pablo VI ha sido el primer papa que ha ido a la tierra de Jesucristo.

El 4 de diciembre de 1963 Pablo VI clausuró la segunda sesión del Concilio Vaticano II. Al finalizar el discurso que pronunció en la solemne clausura, Pablo VI sorprendió a los Padres Conciliares con estas palabras: Permitidme ahora una última palabra para comunicaros un propósito que desde hace tiempo ha venido madurando en mi ánimo y que he decidido comunicaros hoy. Tan viva es mi convicción de que es necesario intensificar plegarias y obras para el feliz término del Concilio que he decidido, tras madura reflexión y mucha plegaria, peregrinar personalmente a la tierra de Jesús. Con la ayuda de Dios, me propongo ir a Palestina en enero próximo para honrar personalmente, en los lugares sagrados donde Cristo nació, vivió y murió y, tras resucitar, ascendió al cielo, los misterios de nuestra salvación: la encarnación y la redención.

Pablo VI salió de Roma en la mañana del 4 de enero de 1964 en vuelo hacia Ammán, de donde se trasladó a Jerusalén. En la Ciudad Santa el Papa recorrió la Vía Dolorosa para visitar la Basílica del Santo Sepulcro.

Pablo VI al día siguiente de su llegada a Tierra Santa -el 5 de enero- se trasladó a la ciudad donde Jesús pasó la mayor parte de su vida aquí en la tierra: Nazaret. Allí celebró la Santa Misa. Después visitó Caná, donde Nuestro Señor realizó su primer milagro. También estuvo en la orilla del Lago de Genesaret o Mar de Tiberíades. Evocó el Santo Padre tantos episodios evangélicos que tuvieron como escenario este lago cuya sola contemplación trae fuertemente el recuerdo de Jesús. Continuó su peregrinación por Cafarnaún, la ciudad de Pedro; subió al Monte Tabor, rezando en la iglesia de la Transfiguración del Señor. Ante de finalizar la intensa y emotiva jornada, visitó el Monte Sión, el Cenáculo y la Basílica de la Dormición de la Virgen.

En Nazaret Pablo VI dijo: Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio. (…) Se nos ofrece una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable, lo dulce e irreemplazable que es su pedagogía y lo fundamental e incomparable que es su función social. (…) Aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del hijo del artesano: cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente; restablecer la conciencia de su dignidad, de manera que fuera a todos patente; recordar aquí, bajo este techo, que el trabajo no puede ser un fin en sí mismo, y que su dignidad y la libertad para ejercerlo no provienen tan sólo de sus motivos económicos, sino también de aquellos otros valores que lo encauzan hacia un fin más noble.

El día 6, solemnidad de la Epifanía del Señor, celebró el Santo Sacrificio del altar en la Gruta de Belén. Por la tarde regresó a Roma. Atrás quedaban tres jornadas intensas en las que el Papa insistió de modo particular en la necesaria defensa de la paz, precisamente en un lugar turbado por una sucesión casi ininterrumpida de conflictos. En su discurso en Belén auguraba de nuevo la paz a los hombres de buena voluntad.

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