Día 8 de enero

8 de enero

Efemérides

El 8 de enero de 1198 murió el papa Celestino III, y en ese mismo día fue elegido para sucederle el miembro más joven del Sacro Colegio, el cardenal Lotario de Segni, que a la sazón contaba 37 años de edad. Tomó el nombre de Inocencio III.

El trovador Walter von der Vogelweide, al enterarse de la noticia de la elección realizada, comentó: ¡Ay! Han elegido un Papa demasiado joven. ¡Ayuda, Señor, a la cristiandad! Sin embargo, la elección no pudo ser más acertada porque Inocencio III era un hombre, sin duda, excepcional, con las cualidades adecuadas y la preparación técnica apta para tan alto ministerio. Tenía una agudísima inteligencia, unida a una profunda piedad y amor a la Iglesia, puede decirse de él sin hipérbole que en su mente cabía todo el mundo conocido. Además, era trabajador tenaz, metódico e incansable. Y todo esto lo completaba con su marcado sentido del humor. Quiso ser el pastor de todos los cristianos y, en buena medida, lo consiguió.

Si ha habido un soberano por excelencia, maestro de la teología y del derecho papales, ése ha sido Inocencio III. En una palabra, fue el hombre que, recogiendo la obra emprendida y desarrollada por san León I, san Gregorio I, san Nicolás I y san Gregorio VII, la llevó a su perfección, colocando al Papado en la cumbre, en el momento álgido del poder y de la gloria. Con Inocencio III alcanzó el Papado una influencia y un prestigio como nunca había gozado.

Como sucesor de san Pedro, consciente de la grandeza de su función, se sintió de lleno realmente vicario, representante de Cristo sobre la tierra y, por lo tanto y desde luego, por debajo de Dios, pero muy por encima de los hombres. De conformidad con ello reclamó la dirección del Occidente y convirtió al Papado en una fuerza de orden y dirección para la cristiandad occidental. Cierto día escribiría al Patriarca de Constantinopla: Cuando Jesús dijo a Pedro: “Apacienta mis corderos”, no le pidió sólo que guiara a su Iglesia, sino que gobernara todo el universo.

Juan, patriarca de Constantinopla, quería para la Iglesia de Jerusalén el título de Madre de todas las Iglesias. Le contestó Inocencio III: Puede llamarse Madre porque ha sido la primera en cuanto a la época de su fundación; pero la Iglesia Romana merece este nombre por ser la primera en dignidad. Al modo que Andrés fue llamado al apostolado antes que Pedro, y sin embargo, Pedro es el primero y el Príncipe de los Apóstoles.

Lotario de Segni procedía de la antigua nobleza lombarda. Había sido alumno del célebre canonista Huguccio en Bolonia, y tuvo por maestro de teología en París a Pedro de Corbeil. Su tío, el papa Clemente III, le hizo cardenal diácono del título de los Santos Sergio y Baco a los 29 años y le enseñó todos los secretos de la curia que fue asimilando a la vez que adquiría experiencia para el gobierno.

Aunque la historia le ha negado caprichosamente el título de Magno, aquel papa demasiado joven ha pasado a la posterioridad como el Augusto del Pontificado.

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