Día 11 de enero

11 de enero

Historia bíblica

La Creación

La Sagrada Escritura describe la creación del mundo empleando un esquema literario del relato, y dice que Dios empleó seis días en realizar su obra creadora. Con los seis días se quiere indicar el orden con el que Dios llevó a cabo su obra, y que existe un ritmo de trabajo y de descanso.

El día primero, dijo Dios: Haya luz (Gn 1, 3); y hubo luz. Después separó la luz de las tinieblas: a la luz le dio el nombre de día, y a las tinieblas, el de noche.

El segundo día fue creado el firmamento, que llamó cielo.

Al tercer día reunió las aguas que cubrían la superficie de la Tierra y formó con ellas el mar, después apareció el suelo árido al que llamó tierra. Al mandato de Dios se cubrió la tierra de plantas y árboles de toda especie.

El cuarto día hizo Dios los astros que brillan en el firmamento, entre ellos el sol que con su inmensa luz alumbra al mundo durante el día; y la luna para que alumbrara a la tierra durante la noche.

El quinto día fueron creados los monstruos marinos, los reptiles acuáticos y las aves, a los que luego bendijo, diciendo: Creced y multiplicaos y llenad las aguas del mar, y multiplíquense las aves sobre la tierra (Gn 1, 22).

El sexto día dijo Dios: Produzca la tierra animales vivos de toda especie (Gn 1, 24), y aparecieron en la tierra muchos animales de distintas formas. Y por último, también el sexto día, Dios creó al hombre.

El autor sagrado, al terminar la narración de lo que Dios ha creado cada día, dice: Y vio Dios que era bueno (Gn 1, 19). Estas palabras que son como un estribillo nos hablan de la bondad de la creación. Las obras de Dios son siempre buenas. Por tanto, el mundo salió bueno de las manos de Dios.

El sexto día se dijo entonces Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, y sobre toda la tierra y cuantos animales se mueven sobre ella (Gn 1, 26). Y formó el cuerpo del hombre de barro de la tierra, e inspiró en su rostro un soplo de vida, es decir, le dio un alma inmortal y racional. A su imagen Dios creó al hombre, dotado de inteligencia y voluntad. Al acabar el sexto día vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho. El hombre es la obra maestra de la creación visible. El Catecismo de la Iglesia Católica dice: Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó (Gn 1, 27). El hombre ocupa un lugar único en la creación: “está hecho a imagen de Dios”, en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material; es creado “hombre y mujer”; Dios lo estableció en la amistad con Él (n. 355).

Después de haber creado todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo, Dios los puso ante Adán, para que viese cómo había de llamarlos, y Adán dio a cada uno de ellos un nombre, que designaba su naturaleza y sus propiedades. El hombre que había puesto nombre a todos los animales, no encontró en ellos una ayuda apropiada para él. Entonces dijo el Señor Dios: No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda adecuada para él (Gn 2, 18), e infundió un profundo sueño a Adán, quedando éste dormido. Durante el sueño, Dios tomó una de sus costillas, y de ella formó la primera mujer y se la presentó al hombre. Éste, al despertar, dijo: Ésta si es hueso de mis huesos y carne de mi carne (Gn 2, 23). Enseguida Dios se la entregó a Adán por compañera. Adán la llamó Eva, por ser madre de todos los vivientes.

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