Día 1 de marzo

1 de marzo

Anécdota

Los caballeros derrotados

Al comienzo el reinado de Carlos I hubo cierta tirantez entre el joven monarca, que había llegado a España en el año 1517, y sus nuevos súbditos. Tirantez que originó una sublevación contra el poder real que tuvo lugar en varias ciudades castellanas, durante los años 1520 y 1521. A esta rebelión se le ha llamado el Movimiento de las Comunidades.

Concluyó la revuelta con el triunfo de las tropas realistas. Los jefes comuneros -Padilla, Bravo y Maldonado-, después de ser derrotados, fueron apresados y ajusticiados.

Antes de la ejecución, dijo Padilla a Bravo: –Señor Juan Bravo, ayer era día de pelear como caballeros, y hoy de morir como cristianos.

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Para todos los hombres es muy importante el momento de dejar este mundo para entrar en el día sin fin de la eternidad. En ese instante lo que verdaderamente interesa es tener el alma limpia de pecado, morir como buenos cristianos. Y para asegurarse una buena muerte, lo que hay que procurar es llevar siempre una auténtica vida cristiana. Normalmente, como se vive se muere. Es algo que nunca se debe olvidar.

La vida de cada uno es lo que más le interesa. La vida del cristiano, cuando ha tomado conciencia de la grandeza de su destino eterno -gozar de Dios para siempre-, es, ante todo, una Persona: Jesucristo, que debe ser amado y, en consecuencia, imitado.

El Cristianismo es un programa lleno de vida. Ante la experiencia de la muerte, repite incansablemente: Creo en la vida eterna. Sin embargo, muchos no lo aceptan; otros, ignoran las enseñanzas de Cristo; y, en consecuencia, la sociedad toma derroteros opuestos a la Ley de Dios: el hedonismo, el divorcio, el aborto, el control de natalidad, los medios contraconceptivos.

Ser cristiano quiere decir poner en práctica el mensaje evangélico, que implica -entre otras cosas- la castidad, la defensa de la vida, la indisolubilidad del matrimonio y el no cegar las fuentes de la vida. No queda más remedio que ir contracorriente y rechazar con energía ideales distintos e incluso opuestos a los de la fe cristiana.

Y cuando llegue la muerte, ese primer paso que hay que dar para la resurrección, el cristiano cuya conducta ha sido coherente con su fe, comprueba que ha valido la pena ser fiel a Dios.

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