Día 6 de marzo

6 de marzo

¿Quién es quién?

San Tarsicio

A san Tarsicio (siglo III) se le conoce como el niño mártir de la Eucaristía y Patrón de los monaguillos. Ésta es su historia: Valeriano, emperador romano duro y sanguinario, perseguía a los cristianos como enemigos del Imperio y estaba dispuesto a acabar con ellos. Los cristianos se escondían en las catacumbas o cementerios romanos para poder celebrar la Eucaristía. Con alguna frecuencia, los soldados los sorprendían llevándolos al martirio.

Un día que celebraba la Eucaristía el papa Sixto en las catacumbas, se acordó de los cristianos que estaban en la cárcel y que no tenían sacerdote y sintió gran lástima hacia ellos porque no podían fortalecer su espíritu para resistir en la lucha, si no recibían el cuerpo del Señor. Pero, ¿quién sería el alma generosa que se ofreciera para llevarles el Cuerpo de Cristo? Muchos se ofrecieron voluntarios, entre ellos Tarsicio, que tenía once años. Tarsicio dijo al Papa: Padre, nadie sospechará de mí por mis pocos años.

El Papa tomó las Sagradas Formas y las colocó con gran devoción en un relicario, diciéndole a Tarsicio: Cuídalas bien, hijo mío. El niño dijo: Descuide, Padre, que nadie las tocará; antes pasarán por mi cadáver.

Al poco rato de salir de las catacumbas, se encontró Tarsicio con unos muchachos de su edad que estaban jugando. Hola, Tarsicio, juega con nosotros. Necesitamos un compañero. Tarsicio, mientras apretaba sus manos sobre su pecho, dijo: No, no puedo. Otra vez será.

Entonces, uno de aquellos mozalbetes exclamó: A ver, a ver. ¿Qué llevas ahí escondido? Se acercaron a él, lo zarandearon y lo derribaron a tierra. Los agresores intentaron abrir los brazos de Tarsicio sin conseguirlo. Entonces comenzaron darle pedradas, cada vez con más fuerza y más rabia. Tarsicio, en el suelo, iba derramando su sangre. Todo inútil. Ellos no se saldrán con la suya, pensaba para sí Tarsicio, mientras encomendaba su alma a Dios. Por nada del mundo permitió que le robasen aquellos Misterios a los que amaba más que a sí mismo.

Momentos después pasó por allí Cuadrado, un fornido soldado que estaba en el periódo de catecumenado y que por eso conocía a Tarsicio. Al verle, los brutales niños huyeron corriendo. Poco después, Tarsicio agonizó llevado en brazos de Cuadrado hacia las catacumbas donde estaba el Papa. Al llegar, Tarsicio ya había entregado su alma a Dios.

El 15 de agosto se conmemora a este santo niño mártir. El elogio que viene en el Martirologio Romano es el siguiente: En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, conmemoración de san Tarsicio, mártir, que al defender la Santísima Eucaristía de Cristo de una furiosa turba de gentiles que intentaban profanarla, prefirió ser apedreado hasta la muerte antes que estregar las sagradas formas a los perros. (c. 257).

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