Día 20 de marzo

20 de marzo

La Rábida, historia singular

Dominando la confluencia de los ríos Tinto y Odiel se encuentra La Rábida. El nombre, de origen árabe (“ribat” o “rábita allawba”), designa a una ermita o capilla pequeña situada sobre una loma o montículo a la que solían retirarse los santones musulmanes y que en ocasiones puede servir de punto de vigilancia, de defensa y al mismo tiempo de oración.

Aunque no es extraño que estos enclaves fueran sucesivos asentamientos de culturas y religiones, la imaginación suple lo que falta a la historia. Esta leyenda, narrada en el “Manuscrito de La Rábida”, fue escrita por un grupo de religiosos dirigidos por fray felipe de Santiago. En ella se remontan a los orígenes de este privilegiado lugar a un fano o templo romano dedicado a Proserpina, diosa a la que dedicaban el sacrificio de una doncella el 2 de febrero.

Fray Felipe de Santiago continúa narrando una fantástica y enrevesada historia según la cual los habitantes del lugar, en el año 159, pidieron al obispo de Sevilla el envío de alguien que les anunciara el Evangelio. Así llegó el presbítero Ciríaco, quien después de ver rubricada su predicación con un rayo divino que destruyó el Fano de Proserpina dedicó el templo a la Madre de Dios, Santa María. El año 331, san Macario, obispo de Jerusalén, entregó al capitán Constantino Daniel para este lugar una imagen de la Virgen hecha por san Lucas que obró aquí numerosos milagros.

Se ha supuesto que la presencia de los franciscanos en La Rábida se remonta al año 1212 en que el seráfico padre san Francisco de Asís, en su visita a España de paso para Santiago de Compostela, fundaría la comunidad franciscana. El “Manuscrito de La Rábida” lo sitúa en el año 1221 en que cinco hermanos enviados por san Francisco a evangelizar Marruecos hicieron aquí fundación, siendo visitados en 1124 por san Francisco y santo Domingo, que iban camino de portugal.

La imagen de la Virgen, según el mismo relato, fue descubierta en 1572, el día 8 de diciembre, no podía ser en otra fecha para narrador tan devoto de la Inmaculada. Así lo cuenta fray Felipe: Aquella noche hubo diferentes pareceres sobre si el día de la Purísima se había de pescar, a lo cual dijo el Padre que siquiera echasen un lance para que comiesen y él llevase limosna. Y tuvieron la dichosa pesquería a la Reina y Rey de los cielos y tierra, Jesús y María. Y fue de esta forma que calando el primer lance sacaron la imagen de la Soberana Reina con la mitad del cuerpo del Niño, de media cintura abajo, sin sacar otro pescado alguno. Ya segundaron otro y sacaron lo que faltaba del Niño. Y tomándolo, el religioso lo aplicó sobre el otro medio, y sin diligencia alguna se quedó unido. Hubo discusión entre los pescadores sobre el lugar donde debería quedar la imagen, por lo que la colocaron en una barca y le dieron la vela sin quedar dentro marinero alguno, y se vino a donde hoy es venerada y alabada.

En el monasterio de La Rábida se gestó el descubrimiento de América. Allí Cristóbal Colón expuso a los padres Antonio Marchena y Juan Pérez su plan de llegar a las Indias navegando hacia Occidente. Y del puerto de Palos zarparon las tres carabelas descubridoras.

El 14 de junio de 1993 el papa san Juan Pablo II visitó La Rábida, para conmemorar el V Centenario de la Evangelización del Nuevo Mundo.

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