Día 1 de abril

1 de abril

Oraciones

El Acordaos

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de ls que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, reclamando vuestra asistencia, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

Comentario

El Acordaos -oración atribuida a san Bernardo de Claraval- es la mejor oración de la confianza en la Santísima Virgen María, pues Ella es Madre clementísima. Una Madre que está siempre pendiente de todos -y cada uno- de sus hijos.

Es la súplica de un hijo que se ve necesitado de los cuidados maternales de María para vencer las tentaciones del enemigo. Un hijo que ruega e implora humildemente, reconociéndose indigno y pecador, la protección siempre poderosa de la Madre de Dios, para que en ningún momento le deje solo. Un hijo que sabe que sin la ayuda de la Virgen no es capaz de salir victorioso en las batallas que tiene que luchar durante esta vida para alcanzar la gloria del Cielo.

En esta oración el alma recuerda a Santa María el motivo de su inquebrantable confianza: jamás la Virgen ha dejado de socorrer a los que han acudido a Ella buscando su protección. Siempre Santa María ha atendido, ha acogido benignamente, las plegarias de sus hijos, pues es Madre que tiene dirigida su mirada misericordiosa hacia ellos. Y Ella presenta ante el trono de la Divina majestad de su Hijo Jesús todas las súplicas y ruegos que se le hacen.

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Anécdotas

La figura central

Un artista católico pintó un cuadro de la Última Cena. Alguien, a quien él mostró el cuadro, hizo notar la belleza de una lámpara colocada sobre la mesa de la cena. Al oírlo el autor, la tapó rápidamente de una pincelada, y dijo: Lo que quiero es que la figura de Nuestro Señor sea la figura central del cuadro, de manera que toda la atención del espectador deba necesariamente centrarse en Él. Cualquier otra cosa que distraiga la atención de su figura, debe desaparecer.

Actitudes dispares

A un obispo anglicano le ofrecieron una diócesis más importante. Una mujer se presentó en el palacio episcopal y preguntó a una hija del obispo que salió a recibirla si su padre pensaba aceptar el ofrecimiento: No sé… Mi padre está en su despacho, rezando para que Dios le ilumine, y mi madre está haciendo las maletas…

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