Día 26 de abril

26 de abril

Fiesta de san Isidoro

Fiesta de san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, que, discípulo de su hermano Leandro y sucesor suyo en la sede de Sevilla, en la Hispania Bética, escribió con erudición, convocó y presidió varios concilios, y trabajó con celo y sabiduría por la fe católica y por la observancia de la disciplina eclesiástica. (636) (Martirologio Romano).

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Preguntas y respuestas

¿En qué orden se han de recibir los sacramentos?

Siguiendo la analogía entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual está la siguiente clasificación de los siete sacramentos: sacramentos de la iniciación (Bautismo, Confirmación y Eucaristía), sacramentos de la curación (Penitencia y Unción de los enfermos) y sacramentos que están al servicio de la comunión y misión de los fieles (Orden sacerdotal y Matrimonio). La explicación que se da sobre los sacramentos sigue este orden, pero eso no quiere decir que necesariamente hayan de recibirse en este orden. Eso sí, el Bautismo siempre es necesariamente el primer sacramento que se recibe. Y la Penitencia es previa a la Eucaristía si el que quiere comulgar, ya sea por primera vez o por la enésima vez, tiene un pecado mortal.

Este orden señalado –iniciación, curación y los que están al servicio de la comunión y misión de los fieles– ciertamente no es el único posible, pero permite ver que los sacramentos forman un organismo en el cual cada sacramento particular tiene su lugar vital. En este organismo, la Eucaristía ocupa un lugar único, en cuanto sacramento de los sacramentos: todos los otros sacramentos están ordenados a éste como a su fin.

El orden que suele ser más normal: en primer lugar, el Bautismo. Si el que se bautiza es adulto, en la misma ceremonia del Bautismo se le confiere la Confirmación y la Primera Comunión. Pero en el caso más corriente, el del Bautismo de niños, el segundo sacramento que se suele recibir es el de la Penitencia, paso previo para recibir por primera vez la Eucaristía. En la edad de la adolescencia se acostumbra recibir la Confirmación. Después, los que tienen vocación al sacerdocio reciben el Orden sacerdotal, y los que su vocación es al estado matrimonial, reciben el sacramento del Matrimonio. Y por último, la Unción de los enfermos, cuando la vida está llegando a su fin. Pero este sacramento se puede recibir antes que los demás, excepto del Bautismo, si la persona ha llegado al uso de razón y se encuentra en peligro de muerte por enfermedad.

¿Por qué unos sacramentos se llaman de la iniciación; otros, de la curación; y los demás que quedan, los que están al servicio de la comunión y misión de los fieles?

La explicación viene en el Catecismo de la Iglesia Católica. Mediante los sacramentos de la iniciación cristiana, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se ponen los fundamentos de toda vida cristiana. “La participación en la naturaleza divina, que los hombres reciben como don mediante la gracia de Cristo, tiene cierta analogía con el origen, el crecimiento y el sustento de la vida natural. En efecto, los fieles renacidos en el Bautismo se fortalecen con el sacramento de la Confirmación y, finalmente, son alimentados en la Eucaristía con el manjar de la vida eterna, y, así por medio de estos sacramentos de la iniciación cristiana, reciben cada vez con más abundancia los tesoros de la vida divina y avanzan hacia la perfección de la caridad” (n. 1.212).

Respecto a los sacramentos de la curación hay que decir en primer lugar que la vida nueva de Cristo que el hombre ha recibido en los sacramentos de la iniciación la lleva, según expresión de san Pablo, en vasos de barro, y que mientras esté en este mundo, su vida nueva de hijo de Dios puede ser debilitada e incluso perdida por el pecado. El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del cuerpo, quiso que su Iglesia continuase, con la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación, incluso en sus propios miembros. Ésta es la finalidad de los dos sacramentos de curación: del sacramento de la Penitencia y de la Unción de los enfermos (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1.421).

El tercer grupo se puede denominar el de los sacramentos al servicio de la comunidad. Y dice el Catecismo de la Iglesia Católica: Otros dos sacramentos, el Orden y el Matrimonio, están ordenados a la salvación de los demás. Contribuyen ciertamente a la propia salvación, pero esto lo hacen mediante el servicio que prestan a los demás. Confieren una misión particular en la Iglesia y sirven a la edificación del Pueblo de Dios (n. 1.534). En estos sacramentos, los que fueron ya consagrados por el Bautismo y la Confirmación para el sacerdocio común de todos los fieles, pueden recibir consagraciones particulares. Los que reciben el sacramento del Orden son consagrados para “en el nombre de Cristo ser pastores de la Iglesia con la palabra y con la gracia de Dios”. Por su parte, “los cónyuges cristianos, son fortalecidos y como consagrados para los deberes y dignidad de su estado por este sacramento especial” (n. 1.535). Se entiende que el sacramento especial que se acaba de citar es el del Matrimonio.

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