Día 7 de mayo

7 de mayo

Anécdota

Los hombres del espacio

En la segunda mitad de la década de los cincuenta comenzó la carrera espacial. Tanto Estados Unidos como la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, lanzaron satélites artificiales al espacio. Al principio, sin seres vivos; después, con algunos animales -perros, monos-; y, por último -ya en los años sesenta- se dio el paso más importante: enviar naves espaciales tripuladas por seres humanos.

El 12 de abril de 1961 tuvo lugar el primer vuelo orbital humano. Fue la URSS quien lanzó la nave Vostok 1 tripulada por el astronauta Yuri Gagarin, que de esta forma se convirtió en el primer hombre del espacio.

El cosmonauta soviético, en sus declaraciones de su viaje espacial, desgraciadamente no estuvo muy afortunado. Entre otras cosas, dijo: Me he paseado por el universo y no he encontrado a Dios.

Años después, el 21 de julio de 1969, millones de hombres contemplaron en sus hogares a través de sus televisores, la llegada del hombre a la Luna. Neil Armstrong (que fue el primero en pisar la superficie lunar) y Edwin Aldrin pasean por la Luna, recogen muestras de su superficie y regresan a la tierra, junto a Michael Collins, en la nave norteamericana Apolo 11.

Las palabras que pronunció Armstrong al pisar la superficie del satélite de la tierra fueron éstas: Quisiera decir a todos los que me escuchan que hagan una pausa en su mente y, considerando todo lo que ha ocurrido en los últimos minutos, den gracias a Dios cada uno a su manera.

Verdaderamente ingenua es la expresión de Gagarin. Ni la fe pretende encontrar un Dios materializado entre los cuerpos celestes, ni puede encontrar a Dios fuera de sí quien no lo halla en su interior.

Escribió san Josemaría Escrivá: Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado. Y está como un Padre amoroso -a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos-, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo… y perdonando. (…) Preciso es que nos empapemos, que nos saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos (Camino, n. 267).

La verdadera ciencia acerca a Dios, porque es el mismo Dios quien ha creado las realidades naturales, que son objeto de la razón. Es una gran verdad lo que dijo un pensador: Si la poca ciencia aparta de Dios alguna vez, la mucha ciencia conduce siempre a Él.

Ante toda la maravilla del universo, la actitud de la criatura ante el Creador debe ser de agradecimiento. A poco que reflexione el hombre hallará poderosos motivos que le obliguen a mostrarse agradecido a Dios.

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