Día 5 de junio

5 de junio

 

Memoria obligatoria de san Bonifacio

 

Memoria de san Bonifacio, obispo y mártir. Monje en Inglaterra con el nombre de Wifrido por el bautismo, al llegar a Roma el papa san Gregorio II lo ordenó obispo y cambió su nombre de pila por el de Bonifacio, enviándolo después a Germania para anunciar la fe de Cristo a aquellos pueblos, donde logró ganar para la religión cristiana a mucha gente. Rigió la sede de Maguncia y, hacia el final de su vida, al visitar a los frisios en Dokkum, en la actual Holanda, consumó su martirio al ser asesinado por unos paganos. (754) (Martirologio Romano).

 

Vocabulario

 

Ecumenismo

 

El ecumenismo es un movimiento nacido bajo la acción del Espíritu Santo, que tiende a promover la unidad de fe y de comunión entre las comunidades cristianas divididas. Este término se extiende impropiamente al diálogo entre el cristianismo y las otras religiones, en busca un mayor acercamiento y unión entre todas las religiones del mundo.

 

*****

 

Un rasgo característico de la personalidad de san Juan XXIII fue su espíritu ecuménico. Su larga estancia en países del Este europeo, de mayoría ortodoxa o musulmana, fue una experiencia que favoreció, sin duda, su ecumenismo. Nunca empleó el término cismáticos para referirse a los cristianos pertenecientes a las iglesias ortodoxas o al protestantismo, sino el de hermanos separados. Desde el principio de su pontificado tuvo presente la unión de los cristianos. Fue una de las metas señaladas en el primer discurso y en el mensaje de Navidad de su primer año de pontífice. Tal unión constituyó una especie de ideal, a manera de santa obsesión. Abrazamos con ardiente y paterna caridad a toda la Iglesia, tanto de Occidente como de Oriente; y también a todos los que están separados de esta Sede Apostólica, donde Pedro vive en sus sucesores hasta la consumación de los siglos: abrimos a ellos nuestro corazón lleno de amor y les extendemos nuestros brazos abiertos (San Juan XXIII, Homilía pronunciada en el solemne pontifical de su coronación).

 

El beato Pablo VI dijo una vez al referirse a las divisiones producidas en la Iglesia de Cristo: Si alguna culpa se nos puede imputar por esta separación, nosotros pedimos perdón a Dios humildemente y rogamos también a los hermanos que se sientan ofendidos por nosotros, que nos excusen. Por nuestra parte nosotros estamos dispuestos a perdonar las ofensas de las que la Iglesia Católica ha sido objeto y a olvidar el dolor que le ha producido la larga serie de disensiones y separaciones.

 

Y san Juan Pablo II escribió en el libro Cruzando el umbral de la esperanza: Lo que nos une es más grande de cuanto nos divide. Todos creemos en un mismo Cristo; y esa fe es esencialmente el patrimonio heredado de la enseñanza de los siete primeros Concilios ecuménicos anteriores al año mil. Existen por tanto las bases para un diálogo, para la ampliación del espacio de la unidad, que debe caminar parejo con la superación de las divisiones, en gran medida consecuencia de la convicción de poseer en exclusiva la verdad.

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