Día 8 de agosto

8 de agosto

Memoria obligatoria de santo Domingo

Memoria de santo Domingo, presbítero, que, siendo canónigo de Osma, se hizo humilde ministro de la predicación en los países por la herejía albigense y vivió en voluntaria pobreza, hablando siempre con Dios o acerca de Dios. Deseoso de una nueva forma de propagar la fe, fundó la Orden de Predicadores, para renovar en la Iglesia la manera apostólica de vida, y mandó a sus hermanos que se entregaran al servicio del prójimo con la oración, el estudio y el ministerio de la Palabra. Su muerte tuvo lugar en Bolonia, en Italia, el día seis de agosto. (1221) (Martirologio Romano).

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Oraciones

El Gloria

Texto

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Historia

El Gloria se recitaba ya en los primeros siglos del Cristianismo, acaso basado en el mandato de Cristo: Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

En Siria central se empleó como glorificación de las Tres Divinas Personas en el siglo IV, siendo grabado en lápidas y al frente de inscripciones.

Fue fórmula de profesión de fe contra las herejías de Arrio (negaba la divinidad del Hijo) y de Macedonio (negaba la divinidad del Espíritu Santo).

Al mismo tiempo es un himno de alabanza, glorificación y adoración a Dios, Uno en esencia y Trino en Personas.

El versículo Como era… parece deducido de las Cartas apostólicas y del Apocalipsis.

El papa Benedicto XIV atribuye esta oración a los Padres Conciliares de Nicea (año 325), que la emplearon para proclamar la eternidad del Hijo y del Espíritu Santo.

Contenido

La primera parte (Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo) es un himno de alabanza a Dios en sus Tres Divinas Personas. La gloria de Dios es el fin de toda la creación. El cristiano, al recitar esta oración, se une al coro formado por todos los ángeles y santos del Cielo, y por muchísimos otros hombres que aún están peregrinando por la vida terrana, en canto de glorificación a Dios.

Además es una profesión de fe en el misterio más fundamental y básico de la Revelación divina: el misterio de la Santísima Trinidad.

La segunda parte: Como era en un principio. Es un hecho esa glorificación eterna en Dios mismo; y a ella nos sumamos. Es una aspiración del alma, que resume sus anhelos en éste, que es el más digno de todos: la glorificación esencial y eterna de Dios. Ahora y siempre. Nos adherimos al himno universal de los cielos y de la tierra a Dios, a través de todos los tiempos. Por los siglos de los siglos. Amén. Toda una eternidad, que no tendrá fin, es la única medida que responde al deber de dar gracias a Dios.

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