Día 16 de septiembre

16 de septiembre

Memoria obligatoria de san Cornelio y de san Cipriano

Memoria de san Cornelio, papa, y san Cipriano, obispo, mártires, acerca de los cuales el catorce de septiembre se relata la sepultura del primero y la pasión del segundo. Juntos son celebrados en esta memoria por todo el orbe cristiano, porque, en días de persecución, ambos testimoniaron su amor por la verdad indefectible ante Dios y el mundo. (252, 258) (Martirologio Romano).

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Primeras piedras, últimas piedras

Quien persevere hasta el fin, ése se salvará (Mt 10, 22). El Señor no dice que se salvará el que empieza una buena obra, el que hace buenos propósitos, sino el que llega hasta el fin. Es verdad que para acabar una tarea antes hay que empezarla, pero no basta sólo comenzarla. Igualmente, hay que proponerse hacer el bien para hacerlo, pero si el propósito se queda en eso, en un solo propósito no sirve para nada. Lo importante es perseverar en el empeño.

Siendo pequeño, asistí a la colocación de la “primera piedra” de un edificio. Hasta entonces no había oído hablar de primeras piedras ni que hubiera una ceremonia para colocarlas. En aquella ocasión, el edificio que se iba a construir era para un colegio menor. Así se leía en un gran cartel, que quizás fue redactado por un discípulo de Juan Ramón Jiménez, porque colegio estaba escrito con jota (colejio). Asistieron todas las autoridades de la ciudad -civiles, militares y eclesiásticas-. También estaba allí una banda de música. En unos mástiles, las banderas. Por supuesto, los periodistas para informar del evento. Y de la poca gente que asistía, la mayoría eran curiosos como yo. Pues bien. Se colocó la primera piedra… y única piedra.

Pasados los años, oí hablar de las “últimas piedras”. Quizá me habéis oído ya en otras charlas esta anécdota; de todas formas, me interesa recordárosla de nuevo porque es muy gráfica, aleccionadora. En una ocasión, buscaba yo en el Ritual Romano la fórmula para bendecir la última piedra de un edificio, la importante, ya que recoge, como un símbolo, el trabajo duro, esforzado y perseverante de muchas personas, durante largos años. Me llevé una sorpresa cuando vi que no existía; era necesario conformarse con una benedictio ad omnia, con una bendición genérica. Os confieso que me parecía imposible que se diese esa laguna, y fui repasando despacio, pero inútilmente, el índice del Ritual (San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 55).

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Anécdota

En una ocasión el embajador francés comentó al rey Felipe II, cuando ambos contemplaban las obras del Monasterio de El Escorial: Mucho me temo, Majestad, que para coronar vuestra obra sobren tejas y falte oro. Felipe II no dijo nada, pero hizo que las últimas tejas que se colocasen fueran de oro macizo, de manera que brillasen al sol. Cuando estuvo terminado el Monasterio, el Monarca dijo al francés: Como podéis comprobar, ha sucedido al revés de vuestro temor. Han faltado tejas y ha sobrado oro.

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