Día 19 de septiembre

19 de septiembre

Memoria libre de san Jenaro

San Jenaro, obispo de Benevento, mártir por Cristo en Puzzuoli, cerca de la ciudad de Nápoles, en la actual región italiana de Campania, en tiempo de persecución contra la fe cristiana. (s. IV) (Martirologio Romano).

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Vocabulario

Divorcio

Se entiende por divorcio la sentencia dictada por un tribunal civil por la que se declara disuelto el vínculo matrimonial entre los esposos, con la pretensión de que cada uno de ellos pueda volver a contraer por separado un nuevo matrimonio. El divorcio existe para el Derecho Civil, pero no para el Derecho Canónico. Como el matrimonio es indisoluble por ley divino-natural, ninguna autoridad humana puede decidir contra Dios: lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre. Por tanto, quienes se divorcian siguen siendo verdaderos esposos, y si se vuelven a casar cometen adulterio y viven en concubinato por mucho que unas leyes civiles -leyes injustas, por cierto- digan lo contrario.

Doctrina de la Iglesia

Aunque muchos países tienen leyes que aprueban el divorcio, la Iglesia no lo admite, siguiendo la enseñanza de Jesús, recogida en el Evangelio. Se acercaron entonces a él unos fariseos y le preguntaron para tentarle: -¿Le es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo? Él respondió: -¿No habéis leído que al principio el Creador los hizo hombre y mujer, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, que lo separe el hombre. Ellos replicaron: -¿Por qué entonces Moisés mandó dar el libelo de repudio y despedirla? Él les respondió: -Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres a causa de la dureza de vuestro corazón; pero al principio no fue así. Sin embargo, yo os digo: cualquiera que repudie a su mujer -a no ser por fornicación- y se case con otra, comete adulterio (Mt 19, 3-9). El inciso -a no ser por fornicación- no debe tenerse como una excepción. La mencionada cláusula se refiere a uniones admitidas como matrimonio entre algunos pueblos paganos, pero prohibidas, por incestuosas, en la Ley mosaica y en la tradición rabínica. Se trata, pues, de uniones inválidas desde su raíz por algún impedimento. Por eso, para el Derecho Canónico el divorcio no existe realmente para los cristianos casados válidamente, aun cuando lo haya pronunciado el tribunal civil: entre esposos casados sacramentalmente sólo existe separación de cuerpos; para la Iglesia, un segundo matrimonio no lo es verdaderamente. Los esposos cristianos divorciados civilmente, pero que no han vuelto a casarse, pueden recibir los sacramentos; no así los que contraen un segundo matrimonio.

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