Día 7 de diciembre

7 de diciembre

Memoria obligatoria de san Ambrosio

Memoria de san Ambrosio, obispo de Milán, en Italia, y doctor de la Iglesia, que descansó en el Señor el día cuatro de abril, fecha que en aquel año coincidía con la vigilia pascual, pero que se le venera en el día de hoy, en el cual, siendo aún catecúmeno, fue escogido para gobernar aquella célebre sede, mientras desempeñaba el oficio de Prefecto de la ciudad. Verdadero pastor y doctor de los fieles, ejerció preferentemente la caridad para con todos, defendió valerosamente la libertad de la Iglesia y la recta doctrina de la fe en contra de los arrianos, y catequizó al pueblo con los comentarios y la composición de himnos. (397) (Martirologio Romano).

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Elección de Ambrosio como obispo

En el año 374, los partidos ortodoxo y arriano discutían vivamente sobre la elección del Obispo de Milán. Un día, mientras el gobernador de la ciudad hablaba al pueblo para recomendarle la calma, un niño interrumpió gritando: ¡Ambrosio, obispo! El clero y el pueblo, como obedeciendo a una consigna superior, lo proclamaron obispo en las mismas calles de la ciudad.

Anécdota

En tiempos del emperador Teodosio -gran campeón de la Iglesia, tanto contra los arrianos, como contra los paganos- hubo serios desórdenes y rebeliones en la ciudad de Tesalónica. Se llegó incluso al asesinato de algunos oficiales del Imperio. El emperador, mal aconsejado por los que le rodeaban, se vengó de la ciudad en forma tal que llenó de horror al mundo entero. Se proclamaron Juegos Públicos en la ciudad de Tesalónica y se llenó el anfiteatro. Los soldados del Imperio comenzaron la matanza contra el pueblo desarmado, después de haberlo rodeado de manera que fue imposible la evasión del local público. Unas siete mil personas fueron las víctimas de tan inhumana represalia.

Por este tiempo, Teodosio reunió su corte en la capital del Imperio, Milán, cuyo obispo -san Ambrosio- era muy amigo del emperador, pero después de tamaño crimen, el santo no sólo le negó la comunión sino que se fue de Milán y escribió al emperador diciéndole que debía hacer pública penitencia antes de entrar de nuevo en la iglesia. (Algunos dicen que, de hecho, el santo obispo aguardó al emperador a la puerta de la catedral para decirle que debía arrepentirse de tan grave acción criminal y hacer pública penitencia al ser su pecado bien notorio, y le negó la entrada). Teodosio, que no había dado importancia a su pecado, se excusó diciendo que el rey David obró de manera semejante en una rebelión contra él.

Si imitaste al rey David pecador -le dijo san Ambrosio-, imita también a David penitente. El Emperador obedeció y se humilló, postrado en tierra, sin ninguna señal de realeza y llorando su pecado, mientras el pueblo llorando también, rogaba a Dios por él, para que le concediese misericordia.

Sólo después de reconocer su pecado, de pedir perdón a Dios por su pecado y de hacer penitencia, Teodosio fue readmitido a la comunión de la Iglesia.

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