Día 8 de diciembre

8 de diciembre

Solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, que, realmente llena de gracia y bendita entre las mujeres en previsión del nacimiento y de la muerte salvífica del Hijo de Dios, desde el primer instante de su Concepción fue preservada de toda culpa original, por singular privilegio de Dios. En este mismo día fue definida por el papa Pío IX como verdad dogmática recibida por antigua tradición. (1854) (Martirologio Romano).

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Efemérides

Tal día como hoy del año 1854 el papa beato Pío IX definió como Dogma de fe la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

A raíz de la aparición de la Virgen a Catalina Labouré en 1830, muchos obispos solicitaron a la Santa Sede la introducción de la palabra Inmaculada en el prefacio de la fiesta de la Concepción de la Virgen. Más adelante, las solicitudes eran para que fuese definida como dogma de fe la doctrina referente a la Concepción Inmaculada de María. Con el advenimiento de Pío IX las peticiones fueron creciendo.

Desde su destierro en Gaeta, el día de la fiesta de la Purificación de 1849, el Papa rogaba a todos los obispos que rezasen por la definición y diesen su dictamen acerca de la oportunidad de ésta. Las respuestas recibidas fueron favorables. Fue entonces cuando Pío IX encargó la redacción de la bula Ineffabilis Deus acerca de la Concepción Inmaculada de la Virgen María a monseñor Pacifici. Éste, una vez concluido su trabajo, rogó al Papa que le firmase una copia de dicha bula, con la cual quiso que le enterrasen para que le sirviese de pasaporte para el Cielo.

El 8 de diciembre de 1854, en la Basílica de San Pedro, Pío IX leyó la bula Ineffabilis Deus con voz clara y sonora, pero su emoción era tan grande que tuvo que detenerse hasta en tres ocasiones.

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La Inmaculada Concepción

Habiendo decidido Dios después de la caída de Adán redimir al género humano con la Encarnación de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, quiso preparar una digna morada a su Hijo que no estuviera contaminada por el pecado original. La que había de ser vencedora de la serpiente y llena de gracia, no podía haber sido, ni por un solo instante, derrotada ni privada de gracia. Sino que fue redimida, en previsión de los méritos de su divino Hijo, en la manera más perfecta en que esto es posible, es decir, siendo preservada inmune de culpa original. La Inmaculada Concepción significa, pues, que la Virgen María estuvo siempre libre de pecado original, desde el primer instante de su ser natural.

Esta doctrina fue definida como dogma de fe en la bula Ineffabilis Deus, de 8 de diciembre de 1854, por el beato Pío IX con estas palabras: Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada de toda mancha de culpa original en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y debe ser, por tanto, firme y constantemente creída por todos los fieles.

La Inmaculada Concepción de la Virgen es la condición que convenía a la mujer que debía ser favorecida con un don tan excepcional como es la Maternidad divina: la que, andando el tiempo, sería la Madre del Hijo de Dios, según la naturaleza humana, debía tener un grado de santidad y de gracia que la colocara a la altura de la situación única que iba a ocupar en los designios de Dios.

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