Día 16 de diciembre

16 de diciembre

Liturgia

Tiempo de Navidad

Después de la celebración anual del Misterio Pascual la Iglesia tiene como más venerable el hacer memoria de la natividad del Señor y de sus primeras manifestaciones: esto es lo que hace en el tiempo de Navidad. Es tiempo de alegría, y el color litúrgico es el blanco.

El tiempo de Navidad celebra los primeros misterios de la vida del Señor, misterios que son anuncio y comienzo de nuestra redención, que culmina en el Misterio de la Pascua. En este sentido las Normas Universales del Año litúrgico y del Calendario en el número 32 señalan: después de la anual evocación del Misterio Pascual la Iglesia no tiene nada más santo que la celebración del nacimiento del Señor y de sus principales manifestaciones; marcando, no sólo la importancia en sí de la celebración de los misterios de la Navidad, sino también resaltando su vinculación con la Pascua. El Verbo de Dios se hace hombre por nosotros y por nuestra salvación, es decir, nace para morir y resucitar. No es de extrañar que en los antiguos calendarios litúrgicos romanos figura la siguiente expresión en el día 25 de diciembre: Nacimiento del Señor en la carne: Pascua.

La liturgia de la Navidad y de la Epifanía celebra la alabanza y la acción de gracias al Señor de la gloria que se manifiesta como salvador uniéndose a la humildad de nuestra carne, para que en un maravilloso intercambio, nosotros nos hagamos partícipes de su naturaleza divina. En el nacimiento del Verbo, la luz, que estaba junto al Padre, se nos manifiesta con un nuevo resplandor, un resplandor de plenitud del día, pues Cristo sin dejar la gloria del padre aparece en nuestro mundo, se nos manifiesta y revela.

El tiempo de la Navidad, es la alabanza de la Iglesia por el esplendor de la gloria de la palabra encarnada, dando gracias por el comienzo del tiempo de la plenitud de la revelación. Todo en Navidad hace referencia a la manifestación del Verbo de Dios: a los pastores, a los magos, a Simeón y Ana; en la vida de familia en Nazaret; en la sabiduría del niño Jesús entre los doctores y su crecimiento en santidad y gracia; para concluir con los grandes signos que inauguran el ministerio público del Mesías: el bautismo de Jesús y las bodas de Caná. Al mismo tiempo, expresa en el memorial de la celebración, que la revelación de Cristo se cumple en la Iglesia, prolongación de la humanidad del Verbo en la historia. Así, las fiestas de los Santos Inocentes y de San Esteban, primeros mártires de Cristo, como también la fiesta y la lectura continuada de la primera carta de San Juan muestran los signos de cómo el Misterio Pascual, anunciado en la Encarnación del Verbo, se realiza, eficazmente en la Iglesia.

La Octava de Navidad

La Navidad tiene su Octava ordenada de este modo:

a) el domingo dentro de la Octava, o en su defecto el día 30 de diciembre, es la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.

b) el día 26 de diciembre es la fiesta de san Esteban, protomártir.

c) el día 27 de diciembre es la fiesta de san Juan, apóstol y evangelista.

d) el día 28 de diciembre es la fiesta de los Santos Inocentes.

e) los días 29, 30 y 31 de diciembre son días de la Octava.

f) el día 1 de enero, octava de Navidad, es la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, en la que se conmemora también la imposición del Santísimo Nombre de Jesús.

Otras particularidades litúrgicas del tiempo de Navidad

La solemnidad de la Natividad del Señor tiene vigilia. La Misa de la Vigilia de Navidad es la que se celebra en la tarde del día 24 de diciembre, ya sea antes o después de las Primeras Vísperas.

En el día de Navidad se pueden celebrar tres Misas, según la antigua tradición romana, es decir, en la medianoche, en la aurora y en el día.

El domingo que cae entre el 2 y 5 de enero, ambas fechas inclusive, es el Domingo II después de Navidad.

La Epifanía del Señor se celebra el día 6 de enero, a no ser que se traslade al domingo entre el 2 y 8 de enero por no ser día de precepto.

El domingo después del 6 de enero es la fiesta del Bautismo del Señor. En los sitios donde la Epifanía se celebra en el domingo comprendido entre el 2 y el 8 de enero, si dicho domingo cae el 7 u 8 de enero, no se celebra el Bautismo del Señor, porque éste está previsto que se celebre el domingo posterior al 6 de enero, y en esta ocasión ya ese domingo está ocupado por la Epifanía, que es solemnidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s