Día 22 de diciembre

22 de diciembre

Historia de la Navidad

En la Iglesia primitiva sólo celebraba la fiesta de Pascua. El acontecimiento de la Resurrección de Cristo era -y es- celebrado en cada semana en el domingo, día del Señor; y anualmente, en la Pascua. Hasta el siglo IV no se introdujo la fiesta del Nacimiento del Señor. No se trataba entonces de conmemorar un aniversario en el sentido estricto de la palabra, pues no se sabe exactamente el día de la venida del Señor entre los hombres. Los Evangelios nos hablan del año (no lo dice explícitamente, mas se puede deducir), pero no del día en que nació Jesús. La finalidad de la celebración de la Natividad de Cristo fue la de cristianizar las fiestas paganas del solsticio de invierno, celebrada en Roma el 25 de diciembre y en Egipto el 6 de enero.

Las fiestas de Navidad y de Epifanía aparecieron por primera vez en el calendario cristiano a comienzos del citado siglo IV. La primera noticia histórica de la Navidad procede del Cronógrafo Romano copiado por Furio Dionisio Filócalo el año 354, aunque la redacción original se remonta al año 336. El Cronógrafo contiene la Depositio martyrum y la Depositio episcoporum de la Iglesia de Roma. Al principio de la Depositio martyrum está el primer testimonio de la fiesta de Navidad con la referencia: VIII kal. ian. natus est Christus in Betheleem Iudeae (el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea). Como la Depositio martyrum fue redactada en el 336, la celebración de la Navidad en Roma se remonta más o menos al año 330.

Era lógico que los cristianos quisieran celebrar el día en que nació el redentor. Pero, ¿por qué se eligió el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo? Lo primero que hay que decir es que, a pesar de las investigaciones, no se sabe con certeza cuál pudo ser el motivo de la elección de ese día. Sin embargo hay varias hipótesis. Una de ellas es la siguiente: Contemporánea de la construcción de la basílica constantiniana de san Pedro, parece que primitivamente estaba localizada en el Vaticano, orientando hacia Cristo el homenaje que el pueblo romano tributaba en la misma colina a las divinidades de Oriente. La elección de la fecha y del lugar, las alusiones explícitas de los Padres al simbolismo de Cristo “sol de justicia” (Ml 4, 29 y “luz del mundo” (Jn 8, 12) no permiten dudar de la intención que tuvo la Iglesia: oponer una fiesta cristiana a la del Sol invictus, que era la última resistencia del paganismo. Además, la institución de una fiesta del Natale Christi en el día del Natalis Invicti encajaba con la gran idea sincretista de Constantino: el emperador, que había decretado enel 321 el carácter festivo del primer día de la semana (a la vez día del Sol y día del Señor), no podía dejar de favorecer el encuentro de los fieles de ambos cultos en la celebración anual del mismo día.

Una segunda hipótesis se basa en el cálculo de la fecha de la muerte de Cristo, pues según creencias antiguas, la creación del mundo, la concepción de Jesucristo y la muerte del Señor habían de coincidir en el equinoccio de primavera, y más en concreto con el 25 de marzo. Estimada la fecha de la muerte de Cristo y, por tanto, la de la encarnación, como la del 25 de marzo, el día del nacimiento del Señor se deduce sumando a la fecha de la concepción nueve meses, que no es otro que el 25 de diciembre.

Sobre el origen de la celebración de la Navidad hay también una hipótesis que se apoya en el objeto de la fiesta según las homilías de los Padres de la Iglesia, especialmente las de san León Magno (440-461). Este papa es el testigo más cualificado del sentido originario de la Navidad en la liturgia romana. La rápida difusión de la fiesta se explica más fácilmente por la necesidad de afirmar y difundir la fe auténtica en el misterio de la encarnación que por el afán de contrarrestar una fiesta pagana. No se puede olvidar el dato histórico de que los primeros concilios ecuménicos tuvieron que hacer frente a diversos errores cristológicos.

Y así el sentido de la fiesta romana de la Navidad es celebrar el aniversario del nacimiento, según la carne, de Jesucristo en Belén, honrando al Verbo encarnado y a su Madre, y evocando también los acontecimientos que lo acompañaron: la adoración de los pastores y de los Magos, y la muerte de los inocentes por el rey Herodes. Cuando Roma empezó a festejar el 6 de enero, trasladó a dicha fiesta el recuerdo de la adoración de los Magos, conservando sólo para el 25 de diciembre la celebración de la natividad de Jesús con la adoración de los pastores. La conmemoración del martirio de los Santos Inocentes tiene lugar el 28 de diciembre.

La difusión de la Navidad fue rápida. De hecho, en el siglo IV ya se había extendido por diversos lugares de Occidente, que pasa al Oriente: en el norte de África (año 360), en España (año 384), en Constantinopla (año 380), en Antioquía (año 386), en Capadocia (entre 370 y 378), etc., aunque no todas las iglesias la admitieron con la misma facilidad. En el siglo V los testimonios indican que la Navidad es una festividad casi universal (por ejemplo, hacia 430 ya se celebra en Egipto).

La fiesta de la Epifanía, cuyo nombre atestigua un origen oriental, corresponde a la misma intención de la Iglesia: la de cristianizar fiestas paganas. El 6 de enero estaba consagrado, en Egipto y Arabia, a las fiestas del solsticio, y el homenaje tributado al Sol victorioso iba acompañado de evocaciones mitológicas que procedían de los tiempos más primitivos. Fue en el siglo IV cuando la Iglesia comenzó a festejar en el 6 de enero la Epifanía del Señor. Parece ser que antes de que la Navidad arraigase en Oriente, la fiesta de la Epifanía celebraba la manifestación del Señor en sentido amplio, destacando su nacimiento y su bautismo; después, el bautismo de Cristo se convirtió en el objeto más importante y, frecuentemente único de la celebración. Aunque la fiesta nació en Oriente (y sin duda en Egipto), es en las Galias de donde procede el primer testimonio: la Epifanía era ya una gran fiesta en las Galias en el 361 puesto que, según Amiano Marcelino, el emperador Juliano el Apóstata, convertido interiormente al paganismo, todavía hizo profesión de cristianismo yendo a la iglesia el día del mes de enero que los cristianos celebran el nombre de Epifanía. Para que la Epifanía oriental fuera tradicional en las Galias hacia el año 360, sus orígenes tuvieron que ser más o menos contemporáneos de los de la Navidad romana.

En Occidente, donde la Navidad es anterior, la Epifanía celebraba originariamente tres misterios: la visita de los Magos, el bautismo de Jesús y las bodas de Caná. Sin embargo, la Iglesia romana puso el acento sobre la visita de los Magos, entendida como manifestación de la divinidad de Jesús.

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