Viernes de Dolores

Francisca Javiera del Valle, autora del libro Decenario del Espíritu Santo, cuando tenía 10 años, fue cierto día a la ermita de Nuestra Señora de la Piedad. Iba con frecuencia. Esta vez se fijó con detenimiento en la imagen de la Virgen, y observó que en los ojos de Santa María relucían unas lágrimas. La niña pensó para sus adentros: Llora la Virgen. ¡Si yo consiguiese secar esas lágrimas! Ni corta ni perezosa, cogió una silla y con su pañuelo comenzó a frotar las lágrimas que veía en los ojos maternales de María.

Esas lágrimas, que el arista había puesto en la sagrada imagen, eran simuladas y la chiquilla no pudo conseguir su intento. Pero en su mente infantil brotó la idea: Llora la Virgen por su Hijo muerto por las heridas que le han hecho. Y con toda ingenuidad intentó borrar las heridas que veía en el cuerpo muerto de Jesús junto a la Virgen Dolorosa. Nada consiguió. Su corazón se afectó profundamente y volvió llorando, toda desconsolada, por no poder aliviar el dolor de la Madre de Dios.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s