Una leyanda del fútbol

El mejor tributo

Sir Matt Busby, mítico entrenador del Manchester United, conocido como el patriarca de Old Trafford, estuvo a punto de morir en el accidente aéreo que sufrió su equipo en 1958. Pasó varios días entre la vida y la muerte. Cuando salió del coma y despertó de su largo proceso de recuperación, se enteró de que ocho jugadores de su club, de aquel Manchester United con el que había ganado varias Ligas y con el que volvía de un encuentro de la Copa de Europa, habían muerto en el terrible accidente que tiñó de luto a toda Inglaterra.

Matt Busby, un genio del fútbol, pero, sobre todo, un inspirador del trabajo en equipo y un padre para sus pupilos, lloró al enterarse de la magnitud de la desgracia y decidió colgar las botas. Hubiera sido una comprensible despedida para este escocés que llevaba desde 1945 al frente del Manchester United.

Pero estaba escrito que este hijo de un minero muerto por los alemanes en la Primera Guerra Mundial tenía que moldear aún algunas de las páginas más gloriosas de la historia futbolística inglesa. Su mujer desempeñó un papel esencial para convencerle de que no podía tirar la toalla y de que el mejor tributo que podía dar a quienes habían perecido en el accidente era ponerse de nuevo a trabajar. A trabajar duro para volver a consolidar un equipo igual o mejor que el que había quedado truncado por el destino.

A partir de ahí fue cuando el carisma de este hombre amable y modesto dio vida a los más brillantes momentos del club de Old Trafford. Consiguió rehacer el equipo, apostó por los jóvenes y tuvo suerte de encontrar unos genios del balón con los que el Manchester United se convirtió, durante unos cuantos años, en el club inglés de mayor proyección internacional. En 1968 su equipo consiguió proclamarse campeón de Europa de clubes en una memorable final.

Ahí ya estaban brillando con toda su intensidad los nuevos Busby babes, las estrellas descubiertas y moldeadas por esta afable leyenda del fútbol. Los Bobby Charlton, George Best, Denis Law… Era la consagración de una segunda resurrección de Matt Busby.

El 28 de octubre de 1966, en unas declaraciones al periódico The Catholic Herald, Matt Busby dijo:

La oración ha sido siempre una ayuda maravillosa para mí. Pero cuando se sabe que hay millares de personas que están rezando por uno, se siente en el corazón el calor y lo bueno que es esto, se advierte un consuelo que no se puede describir. Lo sé: me pasó a mí y a todos los que estuvimos implicados en la tragedia del Manchester United en Munich. En los momentos de vida ‑porque estuve entre la vida y la muerte muchos días‑ sentía la necesidad de algo a que agarrarme. Luego me resigné a morir. Había recibido los sacramentos y estaba en paz.

Pero vino un momento, en mis momentos de vida, en el que me di cuenta de que no debía resignarme a morir; de que, con la ayuda de Dios, tenía que intentar vivir. A mi familia, a los amigos, a los muchos que habían rezado por nosotros aunque no los hubiéramos conocido nunca, a los jóvenes que me miraban como a un jefe, a todos yo le debía una respuesta, una voluntad de vivir, si vivir era posible. En otras palabras, todavía tenía mucho trabajo que hacer… Me sentía demasiado débil para volver a empezar… ¿Sería capaz de volver a mirar al campo sin poder ver a aquellos muchachos que ya no lo, pisarían más?… Pero otra vez me di cuenta de que no había sido protegido sólo para mí mismo. Todas las oraciones que habían sido escuchadas, no lo habían sido sólo para salvar a Matt Busby. No debía llorar por mí; debía trabajar, volver a construir, gente que había estado lealmente a mi lado durante muchos años, dirigentes, personal, aficionados, jugadores que habían sobrevivido, jóvenes cuyo debut en el primer equipo estaba lejos.

Tenía a mi familia que me apoyaba y confortaba cuando lo necesitaba. Y tenía a la oración. He sido educado en la religión. He pensado siempre que hay que tener fe, que el hecho de que estemos aquí tiene un sentido.

En 1968, con el deber cumplido de haber reconstruido física y anímicamente un club roto, Busby decidió que era hora de dejar el puesto a otros entrenadores más jóvenes. Su vida, sin embargo, siguió ligada íntima y activamente a su Manchester United, como directivo primero y como presidente después.

Desde hace muchos años, Sir Matt Busby se había convertido en parte de la iconografía de Old Trafford. Falleció a la edad de 84 años. El día de su muerte, centenares de aficionados colocaron flores en Old Trafford en tributo a un hombre a quien alguien calificó como padre del fútbol y padre del Manchester United. Un título que nadie ha osado discutirle.

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