Melquisedec

Melquisedec

Abrahán y su sobrino Lot se tuvieron que separar porque la región donde se habían instalado no les permitía habitar juntos, porque tenían mucha hacienda y no había lugar para ambos. Por eso surgieron disputas entre los pastores del ganado de Abrán y los pastores del ganado de Lot (Gn 13, 6-7). Abrahán bajó al valle de Mambré, hasta las puertas de la ciudad de Hebrón, y Lot fue a instalarse en las ciudades de la vega del Jordán, ocupando las tierras hasta Sodoma.

Vivía Lot tranquilo y feliz cuando unos reyes de pueblos vecinos invadieron de pronto el territorio donde Lot se había asentado, saqueando todo lo que encontraban a su paso, e hicieron prisionero al sobrino de Abrahán. Cuando éste se enteró de lo sucedido, reunió a su gente, a los nacidos en su casa, en total, trescientos dieciocho, y salió en persecución (de aquellos reyes) hasta Dan. Cayó con su gente sobre ellos por la noche y los derrotó. Luego los persiguió hasta Jobá, que está al norte de Damasco, y recuperó todas las riquezas; también rescató a su sobrino Lot con sus riquezas, a las mujeres y a la gente (Gn 14, 14-16).

Cuando Abrahán volvió victorioso, le salió al encuentro Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, que ofreció un sacrificio de pan y vino en acción de gracias, y bendijo a Abrahán: Bendito sea Abrán por parte del Dios Altísimo, creador de cielo y tierra; y bendito sea el Dios Altísimo que puso a tus enemigos en tus manos (Gn 14, 19-20). Abrahán le dio el diezmo del botín que había tomado de sus enemigos. El sacrificio ofrecido por Melquisedec es figura de la Eucaristía.

A Melquisedec se le atribuye un carácter sacerdotal anterior y más excelso que el de la familia de Aarón. Esta superioridad respecto al sacerdocio levítico está atestiguada en la Epístola a los hebreos. En el Nuevo Testamento, la misteriosa figura sacerdotal de Melquisedec es presentada como tipo del sacerdocio de Cristo, ya que éste, sin pertenecer a la familia de Aarón, es realmente sacerdote eterno: En efecto, Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abrahán que volvía de la victoria sobre los reyes y le bendijo; y Abrahán le dio el diezmo de todo. Su nombre significa, en primer lugar, rey de justicia y además, rey de Salem, es decir, rey de paz: Al no tener ni padre, ni madre, ni genealogía, ni comienzo de días ni fin de vida, es asemejado al Hijo de Dios y permanece sacerdote para siempre (Hb 7, 1-3).

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