El castigo de Sodoma

El castigo de Sodoma

Sodoma era una ciudad rica y populosa, pero que había excitado el enojo de Dios porque sus habitantes eran perversos y pecadores empedernidos contra el Señor (Gn 13, 13). Y como la perversión reinante era muy grande, Dios decidió exterminar Sodoma. Pero antes quiso comunicárselo a Abrahán. La reacción de éste fue la de interceder ante Dios para que no llevara a cabo la destrucción de Sodoma. Abrahán se acercó a Dios y le dijo: “¿Vas a destruir al justo con el malvado? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿la vas a destruir?, ¿no la perdonarás en atención a los cincuenta justos que haya dentro de ella? Lejos de ti hacer tal cosa; matar al justo con el malvado, y equiparar al justo y al malvado; lejos de ti. ¿Es que el juez de toda la tierra no va a hacer justicia?”

El Señor respondió: “Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, la perdonaré en atención a ellos”.

Abrahán contestó diciendo: “Soy en verdad un atrevido al hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza; quizá falten cinco para los cincuenta justos. ¿Acaso destruirás por cinco la ciudad?”

Dios respondió: “No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco”.

Todavía volvió a hablarle Abrahán diciendo: “Quizá se encuentren allí cuarenta”.

Dijo Dios: “No lo haré en atención a los cuarenta”.

Continuó Abrahán: “No se enfade mi Señor si sigo hablando; quizá se encuentren allí treinta”.

Dijo Dios: “No lo haré si encuentro allí treinta”.

Insistió Abrahán: “Soy en verdad un atrevido al hablar a mi Señor; quizá se encuentren sólo veinte”.

Contestó Dios: “No la destruiré en atención a los veinte”.

Abrahán siguió: No se enfade mi Señor si hablo una vez más; quizá se encuentren allí diez”.

Dios contestó: “No la destruiré en atención a los diez”.

Desgraciadamente, no había en Sodoma ni siquiera diez justos. Todos los sodomitas tenían relaciones homosexuales. Únicamente Lot había conservado el temor de Dios en medio de ese corrompido pueblo, y sólo él y su familia se libraron del castigo. Tan pronto Lot, su mujer y sus dos hijas hubieron salido de la ciudad, hizo Dios caer sobre Sodoma una lluvia de fuego y azufre, que la consumió con todos sus habitantes. Gomorra y otras ciudades inmediatas, que también se habían degradado moralmente como los sodomitas, tuvieron el mismo fin que Sodoma.

A raíz de este pasaje bíblico, las relaciones homosexuales reciben también el nombre de sodomía. En el relato bíblico de la destrucción de Sodoma se pone de relieve la gravedad de tal pecado; y en otros lugares de la Sagrada Escritura, los pecados de sodomía son presentados como depravaciones graves.

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