Martín Lutero (III)

Martín Lutero

Una vida tormentosa

(III)

En Erfurt

Cuando aún no tenía dieciocho años se dirigió, en 1501, a la Universidad Erfurt, ya que sus maestro estimaron que estaba perfectamente capacitado para iniciar los estudios universitarios. Como cualquier estudiante, el comienzo de sus estudios fueron “las artes”, es decir, la formación general especialmente en filosofía. Estuvo alojado en el colegio de San Jorge hasta que concluyó su carrera universitaria.

Lutero hizo sus estudios en el tiempo normal. Obtuvo el título de bachiller en Artes (baccalaureus) en el día de San Miguel Arcángel (29 de septiembre), del año 1502. Tres años después (5 de enero de 1505) recibía el birrete negro y el anillo de “magister artium”, obteniendo el número dos de su promoción.

La filosofía que le fue ofrecida a Lutero en Erfurt fue la denominada “vía moderna”, es decir, la de los nominalistas, que seguía como jefe a Guillermo de Ockham. Hecho este muy significativo para la evolución teológica posterior del Reformador. Como indica Ricardo García Villoslada en su biografía de Lutero “de sus maestros occamistas aprendió a repudiar la metafísica, reduciéndola a una ciencia de puros conceptos y signos. El conocimiento científico, según eso, versará sobre las formas intencionales, sin alcanzar la misma esencia de las cosas, y el trono de la metafísica lo ocupará la ciencia experimental. Desde entonces le quedará para siempre a Lutero un concepto pesimista de la razón humana, a la que los occamistas juzgaban además incapacitada para demostrar por sí misma la existencia de Dios, la inmortalidad del alma y otras verdades sólo admisibles por la fe (fideísmo). Aprendió igualmente de sus maestros erfurdienses la teoría occamista de un absoluto voluntarismo divino, según el cual el bien y el mal son solamente porque la voluntad de Dios así lo ha determinado. Y es probable que ya entonces oyera defender la doctrina eclesiológica del conciliarismo, que influirá en sus primeros pasos contra el Pontífice Romano”. También Erfurt completó Lutero su formación cultural y humanística, asistiendo libremente a algunas clases de filólopos y literatos.

En aquella época, quien no se contentara con el grado académico en “artes” emprendía el estudio de una de las especialidades: teología, jurisprudencia o medicina. Luetro, sólo por complacer a su padre comenzó los estudios jurídicos en la primavera de 1505. pero en el verano le ocurrió que, regresando de una visita a sus padres, que vivían en Mansfeld, fue sorprendido no lejos de Erfurt, en Stottemheim, por una violenta tormenta y cayó un rayo muy cerca de él, que le llenó de temor. Fue cuando exclamó: Ayúdame, Santa Ana, y seré fraile. A partir de este momento decidió abandonar los estudios jurídicos y la carrera mundana y pedir la admisión en el convento de agustinos de Erfurt, denominado también “convento negro”. Lo hizo contra la voluntad de su padre, cuyos sueños sobre su hijo se destrozaban con ello.

La decisión de hacerse fraile no puede ser considerada como un acto indeliberado; quizá influyó mucho su estado de ánimo, pues según refiere Melanchton -amigo íntimo de Lutero desde el año 1518- el último año que pasó en la Universidad se sentía frecuentemente asaltado del temor de las penas del infierno t de la ira de dios. El mismo Lutero dirá más tarde la razón de su decisión: Por salvar el alma y por cumplir la voluntad de Dios, abracé la regla y presté obediencia al superior; contra la voluntad de mis padres, me arrojé a la cogulla y al monasterio, persuadido de que así prestaba un gran obsequio a Dios.

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