Compendio de Historia Sagrada. Curso 2016-17. Clases de Religión. Lección sexta. Abrahán e Isaac

Lección sexta

Abrahán e Isaac

¿Quién fue Abrahán? Abrahán era un descendiente de Sem que fue llamado por Dios para hacerlo padre de un gran pueblo. La llamada de Dios a Abrahán (nombre que Dios le dio en lugar de Abrán) significa una nueva etapa en la relación de Dios con la humanidad, pues la alianza con Abrahán redundará en bendición para todos los pueblos.

En la plegaria eucarística I de la Misa se dice de Abrahán que es nuestro padre en la fe.

¿Por qué es nuestro padre en la fe? La respuesta a esta pregunta está en la historia de Abrahán. Para contener los progresos de la idolatría y la corrupción de costumbres, que incesantemente se extendían por la tierra, decidió Dios escoger un pueblo, en el cual, con un cuidado especial, conservaría su culto y prepararía la venida del Mesías prometido a nuestros primeros padres. Y eligió a Abrahán para ser padre de ese pueblo.

Abrahán era un hombre justo, nacido en Ur de los Caldeos, el cual, aunque vivió en medio de un pueblo idólatra, nunca abandonó el culto del verdadero Dios.

¿Cómo fue la vocación de Abrahán? Se le apareció Dios a Abrán y le dijo: Vete de tu tierra y de tu patria y de casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré; de ti haré un gran pueblo, te bendeciré, y engrandeceré tu nombre que servirá de bendición. Bendeciré a quienes te bendigan, y maldeciré a quienes te maldigan; en ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra (Gn 12, 1-3). Obediente Abrán a la voz de Dios, se puso en camino con su mujer Saray, su sobrino Lot, sus sirvientes y ganados. Después de haber permanecido algunos años en Harán de Mesopotamia, se dirigió hacia las fértiles llanuras de la tierra de Canaán, llamada posteriormente Palestina o Israel, y levantó sus tiendas no lejos de Siquén.

La vocación de Abrahán es un hecho trascendental en la Historia Sagrada, porque por ella se escogió Dios un pueblo al que dio la misión de preparar la redención del mundo. El pueblo de Dios se llamó al principio pueblo hebreo. Este vocablo -hebreo- viene de heber, que significa “cruce, al otro lado”, pero también puede referirse a Heber, que era uno de los hijos Sem, y ascendiente de Abrahán. También tuvo el nombre de pueblo israelita después que el ángel llamara a Jacob (nieto de Abrahán) Israel; por fin, desde la cautividad de Babilonia, se le ha designado generalmente con el nombre de pueblo judío, derivado de Judá.

¿Qué significado tienen “y en ti serán benditas todas las generaciones”? Estas palabras dichas por Dios a Abrahán se refieren al Redentor del mundo, que había de nacer del linaje de Abrahán; y en el cual todos los pueblos habían de hallar la salvación.

¿Quién es Melquisedec, que es citado en plegaria eucarística I de la Misa después de Abrahán? En el Génesis se narra que Abrahán y su sobrino Lot se tuvieron que separar porque la región donde se habían instalado no les permitía habitar juntos, porque tenían mucha hacienda y no había lugar para ambos. Por eso surgieron disputas entre los pastores del ganado de Abrán y los pastores del ganado de Lot (Gn 13, 6-7). Abrahán bajó al valle de Mambré, hasta las puertas de la ciudad de Hebrón, y Lot fue a instalarse en las ciudades de la vega del Jordán, ocupando las tierras hasta Sodoma. Ésta era una ciudad rica y populosa, pero que había excitado el enojo de Dios porque sus habitantes eran perversos y pecadores empedernidos contra el Señor (Gn 13, 13).

Vivía Lot tranquilo y feliz cuando unos reyes de pueblos vecinos invadieron de pronto el territorio donde Lot se había asentado, saqueando todo lo que encontraban a su paso, e hicieron prisionero al sobrino de Abrahán. Cuando éste se enteró de lo sucedido, reunió a su gente, a los nacidos en su casa, en total, trescientos dieciocho, y salió en persecución (de aquellos reyes) hasta Dan. Cayó con su gente sobre ellos por la noche y los derrotó. Luego los persiguió hasta Jobá, que está al norte de Damasco, y recuperó todas las riquezas; también rescató a su sobrino Lot con sus riquezas, a las mujeres y a la gente (Gn 14, 14-16).

Cuando Abrahán volvió victorioso, le salió al encuentro Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, que ofreció un sacrificio de pan y vino en acción de gracias, y bendijo a Abrahán: Bendito sea Abrán por parte del Dios Altísimo, creador de cielo y tierra; y bendito sea el Dios Altísimo que puso a tus enemigos en tus manos (Gn 14, 19-20). Abrahán le dio el diezmo del botín que había tomado de sus enemigos. El sacrificio ofrecido por Melquisedec es figura de la Eucaristía.

A Melquisedec se le atribuye un carácter sacerdotal anterior y más excelso que el de la familia de Aarón. Esta superioridad respecto al sacerdocio levítico está atestiguada en la Epístola a los hebreos. En el Nuevo Testamento, la misteriosa figura sacerdotal de Melquisedec es presentada como tipo del sacerdocio de Cristo, ya que éste, sin pertenecer a la familia de Aarón, es realmente sacerdote eterno: En efecto, Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abrahán que volvía de la victoria sobre los reyes y le bendijo; y Abrahán le dio el diezmo de todo. Su nombre significa, en primer lugar, rey de justicia y además, rey de Salem, es decir, rey de paz: Al no tener ni padre, ni madre, ni genealogía, ni comienzo de días ni fin de vida, es asemejado al Hijo de Dios y permanece sacerdote para siempre (Hb 7, 1-3).

¿Quién es Ismael? Cuando Abrahán habitaba en la tierra de Canaán, le reiteró Dios varias veces la promesa de una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo. Sin embargo, Abrahán continuaba sin tener hijos. A instancias de Saray, y conforme a las costumbres de aquella época, Abrahán engendró un hijo de una esclava de su mujer. he aquí el relato: Saray, esposa de Abrán, no había dado hijos, pero tenía una esclava egipcia llamada Agar. Saray dijo a Abrán: “Mira, el Señor me ha hecho estéril, acércate por favor a mi esclava, y quizá tenga hijos de ella. Abrán asintió al ruego de Saray”. Cuando Abrán llevaba ya diez años asentado en la tierra de Canaán, Saray, esposa de Abrán, tomó a su esclava egipcia Agar, y se la dio por esposa a su marido Abrán. Él se acercó a Agar, ésta concibió (Gn 16, 1-4). El hijo que tuvo Abrahán con Agar se llamó Ismael.

¿Fue Ismael el depositario de las promesas que Dios hizo a Abrahán? Según el plan de Dios, el hijo de la esclava no debía ser el heredero de las promesas del Señor.

¿Por qué Dios le dio el nombre de Abrahán a Abrán? Dios estableció una alianza con Abrán. Tenía Abrán noventa y nueve año cuando el Señor se le manifestó y le dijo: “Yo soy El-Saday, camina en mi presencia y sé perfecto. Estableceré mi alianza contigo, y te multiplicaré sobremanera”. Abrán cayó rostro en tierra, y Dios continuó diciéndole: “Ésta es mi alianza contigo: Serás padre de multitud de pueblos. No te llamarás más Abrán, sino que tu nombre será Abrahán, porque te he constituido padre de multitud de pueblos. Te multiplicaré enormemente, haré que salgan pueblos de ti, y nacerán reyes de ti. Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia futura de generación en generación, como alianza perpetua, para ser yo tu Dios y el de tu descendencia futura. Te daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, toda la tierra de Canaán, como propiedad perpetua; y seré su Dios” (Gn 17, 1-8).

Abrahán significa “padre de multitud de pueblos”, y este nombre se convierte así en anuncio profético de la futura incorporación del mundo no judío al pueblo de la nueva alianza, que es la Iglesia.

¿Qué mandato dio Dios a Abrahán como señal de la alianza hecha con él? El de la circuncisión. Dios dijo a Abrahán: “Guardarás mi alianza, tú y tu descendencia futura, de generación en generación. Ésta es mi alianza con vosotros y con tu descendencia futura que habéis de guardar: Circuncidaréis a todos vuestros varones; os circuncidaréis la carne del prepucio, y será señal mi alianza con vosotros” (Gn 17, 9-11).

¿Cambió Dios el nombre a la mujer de Abrahán? Si. También dijo Dios a Abrahán. “Saray, tu mujer, no se llamará más Saray, sino que su nombre será Sara. La bendeciré y también de ella te daré un hijo; la bendeciré, haré de ella pueblos, y de ella saldrán reyes de naciones” (Gn 17, 15-16). El significado del nuevo nombre -Sara- es princesa.

Dios anunció a Abrahán por medio de tres misteriosos personajes (ángeles) que Sara, aunque ya era muy anciana, sería pronto madre de un niño, de cuya posteridad nacería el Mesías. Cuando Sara oyó lo que uno de los tres personajes dijo a Abrahán: Sin falta volveré a ti la próxima primavera, y Sara, tu mujer, habrá tenido un hijo (Gn 18, 10), sonrió por dentro, pensando que aquello sería imposible porque ella, al igual que su marido, era anciana.

¿A dónde se dirigieron aquellos ángeles después de anunciarle a Abrahán un hijo? A Sodoma como enviados por Dios para comprobar la perversidad de los habitantes de aquella ciudad. Se ha extendido un gran clamor contra Sodoma y Gomorra, y su pecado es gravísimo; bajaré y veré si han obrado en todo según ese clamor que contra ella ha llegado hasta mí, y si no es así lo sabré (Gn 18, 20-21). Y efectivamente, la perversión reinante era muy grande, por lo que Dios decidió exterminar Sodoma y Gomorra. Pero antes quiso comunicárselo a Abrahán.

¿Cuál fue la reacción de Abrahán ante la amenaza del castigo divino para aquellas ciudades? Interceder ante Dios para que no llevara a cabo la destrucción de Sodoma. Abrahán se acercó a Dios y le dijo: “¿Vas a destruir al justo con el malvado? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿la vas a destruir?, ¿no la perdonarás en atención a los cincuenta justos que haya dentro de ella? Lejos de ti hacer tal cosa; matar al justo con el malvado, y equiparar al justo y al malvado; lejos de ti. ¿Es que el juez de toda la tierra no va a hacer justicia?”

El Señor respondió: “Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, la perdonaré en atención a ellos”.

Abrahán contestó diciendo: “Soy en verdad un atrevido al hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza; quizá falten cinco para los cincuenta justos. ¿Acaso destruirás por cinco la ciudad?”

Dios respondió: “No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco”.

Todavía volvió a hablarle Abrahán diciendo: “Quizá se encuentren allí cuarenta”.

Dijo Dios: “No lo haré en atención a los cuarenta”.

Continuó Abrahán: “No se enfade mi Señor si sigo hablando; quizá se encuentren allí treinta”.

Dijo Dios: “No lo haré si encuentro allí treinta”.

Insistió Abrahán: “Soy en verdad un atrevido al hablar a mi Señor; quizá se encuentren sólo veinte”.

Contestó Dios: “No la destruiré en atención a los veinte”.

Abrahán siguió: No se enfade mi Señor si hablo una vez más; quizá se encuentren allí diez”.

Dios contestó: “No la destruiré en atención a los diez”.

Desgraciadamente, no había en Sodoma ni siquiera diez justos. Únicamente Lot había conservado el temor de Dios en medio de ese corrompido pueblo, y sólo él y su familia se libraron del castigo.

¿Cuál era el pecado más extendido entre los habitantes de Sodoma? Cuenta la Sagrada Escritura que hallándose Lot una tarde sentado a la puerta de la ciudad, vio llegar dos forasteros, que eran ángeles en forma humana; les salió al encuentro y les ofreció hospitalidad, que aceptaron. Ya en casa de Lot, éste les preparó un banquete, coció panes ácimos y comieron todos. Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, hombres de Sodoma, tanto jóvenes como viejos, todo el pueblo a la vez, rodearon la casa. Llamaron a Lot y le preguntaron: ¿Dónde están los hombres que entraron anoche en tu casa? Sácanoslos para que los conozcamos (Gn 19, 4-5). Lot se negó en rotundo a los deseos lascivos de los sodomitas.

A raíz de este pasaje bíblico, las relaciones homosexuales reciben también el nombre de sodomía. En el relato bíblico de la destrucción de Sodoma se pone de relieve la gravedad de tal pecado; y en otros lugares de la Sagrada Escritura, los pecados de sodomía son presentados como depravaciones graves.

¿Se salvó Lot cuando Sodoma fue destruida? Sí. Los enviados del cielo dijeron a Lot que sacase de la ciudad a toda su familia, pues habían sido enviados por Dios para destruirla. En seguida fue Lot a prevenir a sus parientes del peligro que los amenazaba, aconsejándoles a que se retirasen con él; pero ellos se burlaron de Lot y de sus consejos. Al amanecer, los ángeles apremiaron a Lot diciéndole: Levántate, y llévate a tu mujer y a tus dos hijas que se encuentran aquí, no vaya a ser que perezcas en el castigo (Gn 19, 15). Los ángeles acompañaron fuera de la ciudad a Lot, su mujer y sus dos hijas, y tan pronto como hubieron salido, hizo Dios caer sobre Sodoma una lluvia de fuego y azufre, que la consumió con todos sus habitantes. Los ángeles le dijeron a Lot al salir de Sodoma: Huye, por tu vida; no mires atrás ni te detengas en toda la vega; huye a la montaña, pues si no, perecerás (Gn 19, 17). La mujer de Lot que, al huir, volvió la cara para mirar el incendio, a pesar de la expresada prohibición de los ángeles, quedó muerta en el acto, y convertida en estatua de sal.

Gomorra y otras ciudades inmediatas, que también se habían degradado moralmente como los sodomitas, tuvieron el mismo fin que Sodoma.

¿Qué enseñanza encierra el suceso de la mujer de Lot? Este suceso viene a ser una advertencia de no volverse atrás en el camino comenzado. La tradición cristiana lo ha aplicado a la perseverancia en el buen propósito emprendido. La mujer de Lot, convertida en estatua de sal, propone con su ejemplo a los simples, que no deben mirar atrás con curiosidad enfermiza, cuando avanzan hacia un propósito santo (Quodvultdeus, De promissionibus 1).

¿Han quedado restos o ruinas de Sodoma y Gomorra? Sí. En un tiempo pasado hubo una teoría que decía que en el espacio que ocupaban las ciudades malditas que fueron destruidas se formó un vasto lago de agua salada y estancada, que no alimenta casi a ningún ser viviente: por esto se le llamó Mar Muerto. Recientemente se han encontrado restos de ciudades antiguas calcinadas que posiblemente corresponden a Sodoma y Gomorra, y están junto al Mar Muerto, pero no anegados por éste. La subsistencia aún de los restos de las mencionadas ciudades es como terrible prueba de la justicia de Dios contra esos corrompidos pueblos.

¿Se cumplió la promesa hecha a Sara de ser madre? Por supuesto. El Señor visitó a Sara como había dicho, y le concedió lo que le había prometido. Sara concibió y dio un hijo a Abrahán en su vejez, en el plazo que Dios le había fijado. Abrahán puso por nombre Isaac al hijo que le había nacido, el que le había dado Sara. Y Abrahán circuncidó a su hijo Isaac cuando éste tenía ocho días, tal como Dios le había ordenado. Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. Entonces Sara dijo: “Dios me ha hecho reír; quienes lo oigan reirán conmigo”. Y añadió: “¡Quién le diría a Abrahán que Sara iba a criar hijos! Pues yo le he dado un hijo en su vejez” (Gn 21, 1-7).

¿Qué significado tiene el nombre de Isaac? Isaac significa el hijo de la alegría. Pero también tiene otros significados como Dios me hace sonreír; Risa; Sonrisa de Dios.

El nacimiento de Isaac llenó de alegría a Abrahán y a Sara. El día que lo destetaron, Abrahán dio un gran banquete.

¿Qué pasó con Ismael cuando Isaac fue creciendo? En una ocasión en que Sara vio a Ismael jugando con Isaac, dijo a Abrahán: Expulsa a esa esclava y a su hijo, pues no va a heredar el hijo de esa esclava con mi hijo Isaac (Gn 21, 10). Abrahán sintió mucho tan rigurosa exigencia; pero, habiendo sabido que aquello era voluntad de Dios, tomó pan y un odre lleno de agua, y se lo dio a Agar; y, entregándole su hijo, la despidió de su casa, para que fuese a Egipto al lado de su familia. Agar anduvo errante mucho tiempo por el desierto, llegando su hijo a encontrarse tan extenuado de sed, hambre y fatiga, que se hallaba a punto de sucumbir. Para evitarse Agar el dolor de presenciar la muerte de su hijo, lo recostó debajo de una mata, y ella fue a sentarse bien lejos para dar desahogo a su pena. Cuando estaba llorando desesperadamente se le apareció un ángel y le dijo: “¿Qué te pasa, Agar? No temas, pues Dios ha oído el llanto del niño desde donde está. Levántate, toma al niño y tenle fuerte de la mano, porque lo constituiré en un gran pueblo”. Entonces Dios le abrió a ella los ojos y vio un pozo de agua; fue, llenó de agua el odre, y dio de beber al niño. Dios estaba con el niño, que creció, habitó en el desierto y se convirtió en un buen arquero. Habitó en el desierto de Parán, y su madre le buscó una esposa en el país de Egipto (Gn 21, 17-21). Fue padre de los árabes ismaelitas.

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