Martín Lutero (VI)

Martín Lutero

Una vida tormentosa

(VI)

Profesor de Sagrada Escritura

La promoción doctoral en teología hecha en Wittenberg , el 18 de octubre de 1512, clausuró sus años de aprendizaje. A partir de este momento ocupa da cátedra de Sagrada Escritura en Wittenberg. En el verano de 1513 comenzó Lutero sus lecciones de exégesis bíblica, explicando los Salmos.

Se puede seguir la evolución religiosa y teológica de Lutero en las preparaciones que se conservan de las lecciones dadas por él. En las observaciones marginales a las Sentencias de Pedro Lombardo para el curso 1509, como se ha visto anteriormente, todavía no hay nada eclesiásticamente incorrecto. En los Dicata super Salterium, la explicación de los Salmos que dio en Wittenberg, por los años 1513-1515, tampoco hay textos reprochables. Pero por esta época sus ideas empiezan a enturbiarse. Todavía no defiende que la concupiscencia es pecado formal; sabe distinguir entre el sentir y el consentir; admite repetidas veces la libertad del albedrío; pero abulta tanto la necesidad de reconocerse siempre pecador y sin méritos ante “la sola y desnuda y gratuita misericordia de Dios”, que parece vislumbrarse su doctrina de la corrupción radical del hombre y de la justificación por la sola fe que le llevará más tarde a alzar la bandera de la sola fides, sola Scriptura y solus Christus contra la teología tradicional, contra el magisterio de la Iglesia, y particularmente contra el Pontificado romano.

Donde sí se observa ya un viraje hacia la heterodoxia es en las lecciones sobre la Epístola a los Romanos, dadas los años 1515-1516 y en su predicación en este bienio. Su teología sobre la concupiscencia y la justificación se muestra titubeante.

Su fama en la Orden continuaba subiendo. En el capítulo de la Congregación agustina celebrado en la ciudad de Gotha, en abril de 1515, se le eligió para vicario del distrito de Turingia y Meissen, es decir, para vigilante de los once conventos de allí. A ello se añadió poco después la sustitución del enfermo párroco de Wittenberg. De este modo se amontonó sobre el joven profesor con hábitos de fraile un trabajo y una responsabilidad continuamente creciente.

Los años 1515, 1516 y 1517 son los decisivos en la evolución del pensamiento teológico de Fr. Martín Lutero. En la carta que dirige e 8 de abril de 1516 a Fr. Jorge Spenlein, agustino de Memmingen, se ve claramente las doctrinas que bullían en su mente: justificación por la sola fe en Cristo, negación de los méritos humanos, renuncia a cualquier esfuerzo en orden a la santificación. Durante estos años comentó varias epístolas de San Pablo: la ya citada a los Romanos; la epístola a los Gálatas; la epístola a los Hebreos. En sus explicaciones se va perfilando la nueva teología, o teología luterana, que es fundamentalmente bíblica, rígidamente agustinista y rabiosamente antiescolástica, con odio a todo elemento aristotélico.

En el año 1517, la evolución hacia la herejía del monje agustino es rápida, y no tuvo mucho en cuenta la sentencia pronunciada años antes por el General de su Orden, Egidio de Viterbo, en el discurso de apertura del Concilio Lateranense V: La religión debe reformar a los hombres, no los hombres a la religión.

En abril de este año llegó a la ciudad del Elba la noticia de que cierto fraile dominico (Juan Telzel) predicaba en la cercana ciudad de Jüterborg la nueva indulgencia plenaria, a manera de jubileo, concedida por el Papa León X en favor de la basílica de San Pedro. El dominico, monje intachable por su vida y celo personal, defendía la teoría de la eficacia incondicional de las indulgencias aplicadas a los difuntos, a la vez que caía en la tentación, demasiado fácil para predicadores de indulgencias, de ensalzarlas inconvenientemente. Lutero, que no sólo estaba en contra de los abusos de la institución de las indulgencias, sino contra la esencia de la doctrina de la Iglesia sobre ellas, la víspera de Todos los Santos, el 31 de octubre de 1517, clavó en la puerta de la Colegiata de Todos los Santos, de Wittenberg, 95 tesis que iban a resultar tan funestas, en las que presenta una doctrina sobre las indulgencias confusa, insegura, contradictoria y próxima a la hetrodoxia.

Las 95 tesis encontraron rápida difusión, incluso fuera de Alemania, gracias a la imprenta, un nuevo medio de propaganda de la mayor eficacia. De las 95 tesis, algunas son perfectamente ortodoxas, otras son ambiguas, o equívocas, o parten de un supuesto falso; y las hay sencillamente erróneas, y completamente heterodoxas.

En febrero de 1518 Lutero añadió a las tesis el Sermón sobre las indulgencias y la gracia y en el mismo año el Sermo de poenintentia y las Resolutiones dirigidas al Papa León X. Está última obra se basa expresamente en que sólo un concilio ecuménico, y no el Papa, puede definir lo que pertenece a la fe.

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