Martín Lutero (VII)

Martín Lutero

Una vida tormentosa

(VII)

Proceso en Roma

Las tesis luteranas tropezaron enseguida con la contradicción eclesiástica. Y entonces nació en Lutero la contradicción con toda su fuerza e incluso violencia, que le llevó a la herejía formal. En el verano de 1518 se abrió un proceso en Roma contra Lutero por sospecha de herejías, según las reglas establecidas, después de haberse intentado de buenas formas que rectificara. Fr. Martín fue requerido a que fuera a Roma en el plazo de sesenta días, para responder allí de sus afirmaciones. Pero el elector de Sajonia, Federico el Sabio, sólo estaba dispuesto a permitir que se le interrogara en Alemania a su profesor de Wittenberg. Roma accedió. En Augsburgo se entrevistó Lutero con el cardenal Cayetano, representante del Papa, pero, temiendo la excomunión, salió huyendo de Augsburgo el 16 de octubre de 1518. antes de partir redactó ante notario una apelación “a papa non bene informato ad melius informandum”, y al día siguiente escribió una carta al cardenal Cayetano en el que ensalza su amabilidad, pero se niega a ver a Tomás de Aquino y a los escolásticos como autoridades dogmáticas. Dice también que el Papa es, sin duda, poseedor del poder penal, pero no autoridad dogmática. En la apelación había pedido nuevos jueces y un juicio en un lugar seguro de Alemania. Cuando volvió a Wittenberg, Cayetano solicitó su entrega al elector Federico y anunció la continuación del proceso en Roma. Entonces Lutero apeló, el 28 de noviembre, “del papa mal aconsejado” a un futuro concilio legal y convocado en un lugar seguro, al que tuviera acceso él o su defensor.

Sólo queda, pues, que Roma procediera dogmáticamente. El 9 de noviembre de 1518, León X publicó, a instancias de Cayetano, la bula Cum postquam sobre las indulgencias. Desde aquel momento, la doctrina de las indulgencias no podía ser objeto de discusión. Lutero no se retracta ni siquiera con la paternal carta que le envía León, fechada el 29 de marzo de 1519.

Del 27 de junio al 16 de julio de 1519 se celebró la disputa de Leipzig. Por parte católica intervino el profesor Joham Eck. Para defender la doctrina luterana acudieron Karlstadl, en otro tiempo profesor de Lutero en Wittenberg, y el propio Lutero, que llegó a a firmar que el primado del Papa no era más que una innovación de los últimos cuatrocientos años, no siendo de derecho divino por no hallarse en la Sagrada Escritura.

El año 1520, en el que Lutero fue tan activo en escribir -de este año es la publicación del libro De captivitate babylonica Ecclesiae, que es un ataque frontal al pontificado romano-, se reanudó el proceso en Roma, donde estaba Eck para llamar la atención a las autoridades sobre las nuevas herejías. Roma procedió según el orden establecido. La bula Exsurge, Domine, del 15 de junio de 1520, condenó cuarenta y una proposiciones sacadas de los escritos de Lutero, y le intimó para que se retractase en el plazo de sesenta días. De lo contrario, sería considerado como hereje. La promulgación de la bula en Alemania fue confiada a Eck y al bibliotecario papal Alejandro. Pero Lutero se había hecho tan popular que en muchos sitios no fue posible publicar la bula. En algunos lugares fue arrancada. En Wittenberg , aunque la bula iba certificada con firma de notario público y contenía serias amenazas de privar a la Universidad de sus inmunidades y privilegios si no se ponía en ejecución, nadie pensó en obedecer lo dispuesto en la bula. La mayoría de los obispos no tuvo valor para publicarla. Lutero mismo, seguido de los estudiantes, fue en una manifestación, ocurrida el 1o de diciembre de 1520, ante la puerta de Elster de Wittenberg y quemó la bula junto con un códice del Derecho Canónico. Lutero consumaba su ruptura con Roma. Su suerte estaba echada.

León X, que con la bula Exsurge, Domine había condenado los errores, no la persona, a quien solamente amenazaba con el anatema en caso de no retractarse en el plazo de sesenta días, no tuvo más remedio que firmar una nueva bula Decet Romanum Pontificem, fechada el 3 de enero de 1521, en la que excomulgaba expresa y formalmente a Martín Lutero.

También, para estos primeros días de enero, el nuevo emperador, Carlos V, consciente de su tarea de proteger el cristianismo, tanto de los peligros de fuera como de los de dentro, convocó la primera Dieta de su reinado en Worms, a la que debía presentarse Lutero. A éste se le ofreció, por tanto, ocasión de explicarse e incluso de retractarse llegado el caso. Un salvoconducto le llevó a Worms. El 17 de abril apareció ante la Dieta. Se confesó a favor de sus escritos, y respecto a su retractación pidió un día de plazo para pensarlo. Negó la retractación el 18 de abril “mientras no pudiera ser refutado con testimonios de la Escritura y claras razones”. Carlos V declaró el 19 de abril que estaba dispuesto a exterminar la herejía. Un mes más tarde, el 25 de mayo, declaró proscrito a Lutero, el cual buscó refugio seguro en Watburg, bajo la protección de Federico el Sabio. La Dieta publicó un edicto con medidas conducentes a extirpar la herejía y debía ser aplicado en todo el Imperio.

En Watburg Lutero escribió De votis monasticis judicium y De abrogando missa privata. El primero de estos libros es una violenta impugnación del celibato y de la virginidad consagrada; y el segundo, contra la misa privada. Ambos escritos produjeron, por su contenido explosivo y revolucionario, un efecto perturbador en el pueblo cristiano y demoledor de las instituciones católicas. Además, en su retiro de Watburg, comenzó a traducir la Sagrada escritura.

El apartamiento momentáneo de Lutero de la vida pública tuvo importantes consecuencias para el movimiento desatado por él, aumentando por días el ya elevado número de sus partidarios. La doctrina luterana que obró más radicalmente fue su concepción de la misa. Para él, el carácter sacrificial de la santa misa enseñado por la Iglesia era lo contrario de lo que Cristo había querido al instituirla y, por tanto, un vergonzoso abuso por ser desfiguración de lo más santo. Es un banquete y no un sacrificio. Por eso deben ser especialmente rechazadas las misas puramente privadas, las “misas de rincón”.

En Wittenberg empezaron a poner en práctica las ideas de Lutero: algunos religiosos abandonaron el claustro; Karlstadt celebró una “misa alemana” y quitó los altares laterales y las imágenes; se produjeron disturbios sociales. En marzo de 1522, en medo de tal iconoclastia, apareció de nuevo Lutero en Wittenberg. Consiguió dominar a las masas exaltadas y reprendió a Karlstadt y a los otros “profetas” del país. De lo que se trataba -dice- era de cambiar los corazones; no de una cuestión de “piedra y madera”; de hecho, en su liturgia es en lo externo muy conservador, suprimiendo solamente las palabras o ritos que se referían directamente al carácter sacrificial de la misa, como se observa en el ordenamiento de la misa: Formula Missae et communionis, terminado de escribir el 4 de diciembre de 1523.

Mientras tanto, Karlstadt, habiendo abandonado el hábito clerical, se retiró con su mujer e hijito a la aldea de Segrena. Y de allí pasó a Orlamunde, donde libremente pudo introducir todas sus reformas y elaborar sus teorías teológicas y místicas en contraposición a Martín Lutero, al que denominaba “nuevo papa de Wittenberg”. El fanatismo de Karlstadt hizo difícil la situación político-social, pues la interpretación política que dio a la obra de Lutero De la libertad del cristiano sirvió de incentivo social-revolucionario, que desencadenó la guerra de los campesinos en el año 1525, que acabó con la bárbara represión hecha por los príncipes alemanes. Esta guerra sumió a Lutero en una fuerte crisis, hasta que acabó considerándola como un tumulto que se había emprendido en nombre del Evangelio. En un lenguaje destemplado y profano arremetió contra los campesinos, salteadores y asesinos, legitimando con sus palabras la cruel represión. Suyas son estas palabras: Yo he dado muerte a todos los campesinos cuando la revolución; toda su sangre cae sobre mi cabeza, pero yo se la echo a nuestro Señor Dios, que me mandó hablar de aquel modo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s