Tiempo de Adviento


Adviento

Yo estaré continuamente con vosotros hasta la consumación del mundo (Mt 18, 20). Jesucristo está siempre aquí, presente en medio de nosotros, continuando su vida en la tierra a través de la Iglesia, su Cuerpo Místico. Y la Iglesia, Esposa suya, vuelve sus ojos hacia el Señor, con una mirada que encierra tantas ansias de redención.

Conducidos por la liturgia, vamos a contemplar a lo largo del año la sucesión de los misterios. Dejándonos guiar por ella, se despertará fácilmente nuestra devoción: la esperanza ante la inminente venida de Jesús, la alegría de saber que está entre nosotros, la fe en su divinidad escondida, la admiración ante la Sabiduría que se revela, el dolor en la Pasión y la Muerte, el triunfo de la Resurrección, el poderoso aliento de Pentecostés que nos lanza igual que a los Apóstoles en todas las direcciones.

Pero sobre todo comprenderemos bien cuál es el fondo constante de la historia que volveremos a vivir, qué es lo que se encuentra por todas las partes, en cada uno de sus episodios, qué es lo que la llena por entero: habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin (Jn 13, 2). Este amor de Jesucristo es la clave de todo, y debe serlo también en nuestra vida.

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