Martín Lutero (X)

Martín Lutero

Una vida tormentosa

(X)

Se convoca un Concilio

El día 2 de julio de 1536 ocurrió un hecho de gran trascendencia: el papa Paulo III publica una bula de convocatoria de un concilio general, que deberá reunirse el día 3 de mayo de 1537 en Mantua. Repetidas veces los luteranos habían reclamado un concilio. Durante casi dos décadas los estamentos protestantes, forman un solo frente con el Emperador y con miembros de la Iglesia para la celebración de un concilio, pero siempre habían guardado silencio sobre las profundas divergencias que existían sobre el carácter, la convocatoria y el lugar del mismo. Ante la convocatoria hecha por el Papa no tuvieron más remedio que quitarse la máscara. Por indicación del príncipe Juan Federico de Sajonia, Lutero expuso muy claramente en 1537, en los llamados “Artículos de Esmalcalda” las divergencias que eran causa de la separación. Vio en la misa la “más grande abominación” y en el Papado la causa de la división “porque, aunque fuera posible que nosotros pudiéramos ceder en todos los demás artículos, ellos no podían ceder en este artículo… Por consiguiente, estamos y permaneceremos para siempre divididos y unos contra otros”. En el Concilio “estaremos no ante el Emperador o ante una autoridad mundana…, sino que estaremos ante el papa, ante el mismo diablo, el cual no va con la intención de escuchar, sino la de condenar, con la de asesinar y con la de obligar a practicar la idolatría”. Por lo que “es evidente que no podemos participar de ninguna manera en el concilio convocado por el papa Paulo III”. Tal fue la respuesta oficial, absolutamente negativa, dada al Emperador y al Romano Pontífice.

El 18 de febrero de 1537, estando en Escalmalda, Lutero enferma de tal manera que está a las puertas de la muerte, como consecuencia de un cólico nefrítico. Enfermo fue trasladado a Gotha, donde el 28 del mismo mes se le reprodujeron los ataques nefríticos, y juntamente con la disentería y los vómitos hicieron pensar a todos y al mismo Lutero que había llegado la hora de su muerte. El 1 de marzo mejoró y el 4 estaba en Erfurt, para llegar a Wittenberg el 14, donde le esperaban su mujer y sus hijos.

En la primavera de 1539 publicó el libro De los concilios y de la Iglesia, en el que desarrollaba de nuevo los elementos básicos de su concepción acerca de los concilios y de la Iglesia: el concilio cristiano (según él, libre de la autoridad papal) tiene autoridad en la medida en que es conforme a la Sagrada Escritura. En diciembre de ese mismo año, escribió un panfleto titulado: Contra el cardenal Alberto, obispo de Magdeburgo, debido a la enemistad y odio que tenía al arzobispo de Maguncia y Magdeburgo. Por esos mismos días aprueba la bigamia del landagrave Feñipe de Hessen.

En 1545, con motivo del conflicto surgido el año anterior entre el Papa y el Emperador, escribió Lutero uno de sus últimos y más destemplados escritos polémicos: Sobre el papado de Roma, fundado por el diablo. La causticidad de este encarnizadísimo ataque al Papado adquirió aún mayor relieve por medio de unas desvergonzadas caricaturas de Lucas Cranach.

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