Compendio de Historia Sagrada. Curso 2016-17. Clases de Religión. Lección undécima. Establecimiento de los hebreos en Egipto

Lección undécima

Establecimiento de los hebreos en Egipto

¿Volvió Jacob a ver a José? Sí. Llenos de gozo y colmados de regalos, los hijos de Jacob regresaron a Canaán, a casa de su padre. Cuando le comunicaron que José vivía aún y que gobernaba en toda la tierra de Egipto, se le encogió el corazón, pues no podía creerlo. Entonces le contaron todo lo que les había dicho José, y al ver los carros que José había enviado para transportarlo, Jacob su padre recobró el aliento. Dijo Israel: “¡Basta! Mi hijo José vive aún; iré a verle antes de morir” (Gn 45, 26-28). Y así lo hizo. Se trasladó, en efecto, a Egipto con toda su descendencia (hijos y nietos e hijas y nietas), en total setenta personas.

¿Aceptó el faraón el establecimiento de Israel en Egipto? José comunicó al faraón la decisión de su padre de establecerse en Egipto. Y el faraón le dijo: “Tu padre y tus hermanos han venido a ti; el país de Egipto está a tu disposición; instala en lo mejor del país a tu padre y a tus hermanos. Que se establezcan en la región de Gosén; y si sabes que hay entre ellos hombres expertos, ponlos de mayorales al frente de mi ganado” (Gn 47, 5-6). Y así obtuvo José para su padre y sus hermanos la fertilísma región de Gosén. Jacob vivió en Egipto los últimos diecisiete años de su vida.

¿Fue providencial la venida de Jacob a Egipto? Sí. El establecimiento de los israelitas en Egipto fue providencial, pues así lo dispuso Dios para que se conservarse la verdadera fe en el Dios único, ya que si Jacob se hubiera quedado en el país de Canaán, pronto habría habido fusión de razas y, en consecuencia, Israel habría caído en la idolatría.

Los cananeos, en efecto, eran superiores a los hebreos en número y cultura, y pronto habrían absorbido a los israelitas, fascinados por el culto sensual de la religión cananea. El mismo Jacob hablaba ya su lengua. En Egipto, en cambio, estos peligros eran menores, a causa de la aversión de los egipcios para con los extranjeros.

¿Qué le pidió Jacob a José cuando la vida de Israel se acercaba a su fin? Cuando los días de Jacob estaban acabándose, éste llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia ante ti, por favor, pon la mano bajo mi muslo, y jura que actuarás conmigo con misericordia y fidelidad; no me entierres en Egipto cuando descanse con mis padres, sino sácame de Egipto y entiérrame en el sepulcro”. José respondió: “Lo haré según tu palabra”. Jacob insistió: “Júramelo”. Y se lo juró (Gn 47, 29-31).

¿Qué profetizó Jacob antes de morir? Israel le dijo a José: “Yo voy a morir; pero Dios estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres” (Gn 48, 21). Y estando ya Jacob para morir, llamó a todos sus hijos, y le dio su bendición a cada uno en particular con palabras proféticas. A Judá le predijo el glorioso destino de su descendencia: “A ti, Judá, te alabarán tus hermanos; pondrás tu mano sobre la cerviz de tus enemigos y ante ti se postrarán los hijos de tu padre. (…) No se apartará de Judá el cetro ni el bastón de mando de entre sus pies, hasta que venga aquél, a quien le pertenece, y a quien deben obediencia las naciones (Gn 49, 8.10).

Las palabras dirigidas a Judá anuncian que el cetro real se mantendrá hasta que llegue alguien a quien reconozcan las naciones y traiga la paz y la prosperidad. En ese alguien puede haber una referencia inmediata al rey David, pero el oráculo de Jacob apunta aun descendiente de Judá en el que culmine la realeza universal. A la luz del Nuevo Testamento se entiende que la realeza en Israel surgirá de la tribu de Judá con David, y se prolongará hasta el advenimiento del “Hijo de David”, que no es otro que Jesucristo, en quien se cumplen todas las profecías.

¿Cumplió José su juramento? Sí. Israel murió tranquilamente y, conforme a sus deseos, su cuerpo fue trasladado a la tierra de Canaán, para ser sepultado en la cueva del campo de Macpelá, donde estaba enterrado Abrahán.

¿Cuántos años sobrevivió José a su padre? Cincuenta y cuatro años después de la muerte de Jacob murió José. Hasta el final de su vida estuvo colmado de honores y consideraciones. Durante ochenta años estuvo mandando en todo Egipto.

Antes de morir, José dijo a sus hermanos: “Yo voy a morir, pero Dios os visitará sin falta y os hará subir desde esta tierra a la tierra que juró a Abrahán, Isaac y Jacob”. Luego José hizo jurar a los hijos de Israel de esta manera: “Cuando Dios os visite, sacaréis mis huesos de aquí”. José murió a los ciento diez años; lo embalsamaron y fue puesto en un féretro en Egipto (Gn 50, 24-26). Sus restos, conservados cuidadosamente por los israelitas, fueron traslados más adelante a reposar junto a los de su padres en el Valle de Mambré, donde esta la cueva de Macpelá.

¿Es figura José de Jesucristo? Sí. José aborrecido injustamente por sus hermanos, vendido por ellos a unos extranjeros, encerrado tres años en una prisión y colmado después de honores por el faraón, que le dio el nombre de Salvador del mundo, es la más sorprendente, la más admirada y exacta figura del verdadero Salvador del mundo, que fue, a su vez, objeto constante de la persecución de los judíos, sus hermanos, vendido a sus enemigos por treinta monedas de plata, y encerrado tres días en el sepulcro para resucitar lleno de gloria, y elevarse triunfante al Cielo el día de su ascensión.

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