Evangelización de América (I)

Evangelización de América

Fue España la que abrió la comunicación entre Occidente y el Continente americano y la que, en gran parte, llevó al mismo la luz de la fe en Cristo, junto con Portugal. (…) En efecto, de Palos de la Frontera partieron las primeras carabelas, de vuestros lares salieron los primeros evangelizadores, a los que tantos otros han seguido hasta nuestros días. (…) He venido (…) a postrarme ante la Virgen del Pilar, Patrona de la Hispanidad, para dar gracias a Dios por esa gesta y por la contribución esencial de hombres y mujeres de España en una sin par obra de evangelización (San Juan Pablo II, Discurso en el aeropuerto de Zaragoza, 10.X.1984).

La obra de evangelización de América constituye una epopeya –gesta, tarea ingente y secular, una de las páginas más bellas en toda la historia de la evangelización llevada a cabo por la Iglesia, según san Juan Pablo II- sólo comparable (aunque por desgracia mucho menos conocida) a la del descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo. Tan increíbles como las hazañas de Hernán Cortés en el impero azteca o las de Pizarro en Perú, fueron las correrías apostólicas de santo Toribio Alonso de Mogrovejo, que recorrió a pie o en mula millares de kilómetros a través de montañas y selvas en viajes interminables y que bautizó por sus manos a varios cientos de miles de indios. En 1594 el santo arzobispo de Lima en carta dirigida al rey Felipe II escribía haber recorrido en mula 15.000 kilómetros y confirmado a medio millón de personas; o las de san Francisco Solano, que en el más puro estilo franciscano recorrió durante años la Pampa y el Chaco sin más impedimenta que su altar portátil, su crucifijo y su violín.

Una evangelización que fue posible por el esfuerzo y la generosidad de todo un país. Las palabras de agradecimiento de san Juan Pablo II en Zaragoza son bien elocuentes de la labor realizada: ¡Gracias, pues, en nombre de la Iglesia! ¡Gracias a aquellas familias españolas que en los cuarenta primeros años después de descubrirse el Nuevo Mundo enviaron allí cerca de 3.000 religiosos y unos 400 clérigos! ¡gracias porque, en estos cinco siglos, más de 200.000 misioneros españoles han marchado a servir a la Iglesia en Hispanoamérica!

A pesar de las deficiencias y flaquezas que hubo -como en toda empresa realizada por hombres- en la labor evangelizadora, se trata de una obra colosal por sus dimensiones, por la rapidez con que se realizó y por las circunstancias que la acompañaron.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s