Para meditar…

Para meditar…

En el Evangelio según San Juan se cuenta lo que ocurrió en casa de Anás, suegro de Caifás. Allí el sumo sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y sobre su doctrina. El Señor contestó. Insiste en el carácter público y notorio de su predicación y de su conducta. Todo el pueblo ha podido escuchar sus palabras y contemplar sus milagros, de ahí que le hayan aclamado como Mesías. Los mismos pontífices habían vigilado su actividad en el Templo y en las sinagogas, pero, como no quieren ver, ni creer, atribuyen algo oculto y siniestro a los planes de Jesús.

Inmediatamente después de responder Cristo, uno de los servidores que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo: “¿Así es como respondes al sumo sacerdote?” Jesús le contestó: “Si he hablado mal, da testimonio de lo que está mal; pero si bien, ¿por qué me pegas?” (Jn 18, 22-23). Esta bofetada inesperada, sin justificación, a un hombre indefenso es una de las acciones más cobardes y que más deshonra a quien la comete. Conviene insistir en esto. El Señor aguantó en silencio otras y peores afrentas, pero ésta, no. Es un aviso. Esos ataques a la Iglesia, las persecuciones contra los cristianos, no quedarán impunes delante de Dios.

En nuestros días hay profanaciones de iglesias, asaltos de capillas universitarias, burlas blasfemas en los carnavales, exposiciones sacrílegas, representaciones de imágenes de la Santísima Virgen en actitudes contrarias a la moral, y podríamos añadir un largo etcétera. A los autores de tales actos blasfemos y sacrílegos les digo: Dios tiene paciencia y desea la conversión de los pecadores, pero si éstos se obstinan en el mal, sin arrepentirse, que no les quepa la menor duda que tales actos no quedarán impunes y que ellos no escaparán a la justicia divina. Más claro, agua.

Limitarse a lamentar alguna situación que ofende a Dios, resulta estéril. En cambio, un acto de desagravio tiene un valor grandísimo. Ahoguemos el mal en abundancia de bien. Y defendamos siempre con valentía nuestra fe católica. No callemos cuando haya que hablar.

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Una respuesta a “Para meditar…

  1. Seria bueno poner la fuente. Gracias.

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