Compendio de Historia Sagrada. Curso 2016-17. Clases de Religión. Lección vigésima primera. Historia de Rut

Lección vigésima primera

Historia de Rut

¿Por qué esta historia? El libro de Rut narra de cómo una mujer extranjera, de cuya descendencia nacería el rey David -y por tanto, también Jesucristo- se incorporó al pueblo de Israel. Rut aparece en la genealogía del Mesías que está en el Evangelio según san Mateo.

¿En qué época se sitúa la historia de Rut? Al final del tiempo en que el pueblo israelita era gobernado por jueces. Aproximadamente, en el siglo XI antes de Cristo.

¿Quién era Rut? Antes de hablar de Rut hay que hacer una referencia a Elimélec. Éste era un judío, de Belén de Judá, que salió de su tierra cuando hubo una gran hambre en su país. Se fue a vivir a los campos de Moab, junto con su mujer -Noemí- y sus dos hijos, Majlón y Quilyón. Cuando murió Elimélec, su viuda se quedó con sus dos hijos; éstos se casaron con mujeres moabitas, una se llamaba Orfa y la otra Rut. En Moab permanecieron diez años, al cabo de los cuales murieron Majlón y Quilyón. Noemí se vio entonces en tierra extranjera sin su marido y sin sus dos hijos.

¿Qué hizo entonces Noemí? Angustiada de dolor, resolvió volver a su tierra, pues había oído que el hambre había desaparecido de la tierra de Judá. En principio, sus nueras estaban dispuestas a acompañarla. Pero Noemí dijo a sus dos nueras: Marchaos, regresad cada una a la casa de su madre, y que el Señor tenga con vosotras la misericordia que habéis tenido con los difuntos y conmigo, y que os conceda a las dos encontrar descanso en casa de un nuevo esposo (Rt 1, 8-9). Ninguna de las dos querían dejar sola a su suegra y le dijeron: Regresaremos contigo a tu pueblo (Rt 1, 10). Sin embargo, Noemí insistió. Entonces Orfa lloró mucho, besó a su suegra y después se marchó a su casa paterna.

¿Cuál fue la decisión de Rut? La de quedarse con su suegra. Noemí, al ver que Rut estaba decidida a acompañarla, le dijo: “Mira que tu cuñada regresa a su pueblo y a sus dioses, ¡vete con ella!” Pero Rut le respondió: “No me obligues a marcharme y a alejarme de ti, pues adonde vayas iré y donde pases las noches las pasaré yo; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios; donde mueras moriré y allí mismo recibiré sepultura. Que el señor me haga esto y aquello me añada, si no es la muerte lo que nos separe a ti y a mí”. Al ver Noemí la firmeza de Rut, dejó de insistirle (Rt 1, 15-18). Así, pues, se marcharon juntas las dos y llegaron a Belén en la época de la siega.

¿Cómo fue el encuentro de Rut con Booz? Según la Ley estaba previsto que después de segar un terreno no se volviese a recoger lo que se les hubiera caído u olvidado a los segadores, de modo que los necesitados pudieran alimentarse de las espigas que quedasen en el suelo. Rut, acogiéndose a esta medida humanitaria, sale tras los segadores para buscar algo de alimento y entra en un campo, que resulta ser de un hombre rico y bondadoso llamado Booz. Éste, al visitar su campo y ver la labor de sus hombres, reparó en la muchacha. Entonces Booz preguntó: “¿De quién es esta muchacha?” El criado que estaba al frente de los segadores respondió: “Es la muchacha moabita que ha venido con Noemí desde la campiña de Moab. Me ha pedido que la deje rebuscar y espigar entre las gavillas tras los segadores; y está ahí, en el campo, desde esta mañana sin descansar un solo momento”. Y Booz dijo a Rut: “Escucha, hija mía. No vayas a espigar en otro campo; no hace falta que te salgas de éste; únete a mis muchachas. Fíjate en qué campo van a segar y síguelas. He dado orden de que no te molesten; y si tienes sed, toma los botijos y bebe del agua que saquen los criados” (Rt 2, 5-9).

¿Por qué tuvo Booz tanta benevolencia con Rut? La primera sorprendida de la actitud de Booz fue Rut, que le preguntó: “¿Cómo es que he encontrado gracia a tus ojos y te has fijado en mí, que soy extranjera?” Booz le contestó diciendo: “Me han contado con detalle todo lo que has hecho por tu suegra tras la muerte de su marido; que dejaste a tu padre, a tu madre y a tu tierra natal y te marchaste a un pueblo que no conocías: Que el Señor te pague por lo que has hecho, y que te colme de bienes el Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas buscaste refugio” (Rt 2, 10- 12).

Satisfecha y alegre Rut con esa expresión de bondad, contó a su suegra por la tarde todo lo que le había pasado, y Noemí exclamó: ¡Que el Señor, cuya piedad no abandona a los vivos ni a los muertos, lo bendiga! (Rt 2, 20).

¿Cuál es el final de esta historia? Booz, prendado de Rut, la tomó como esposa. Dios bendijo el matrimonio con un hijo, Obed, que fue padre de Jesé, y éste a su vez es padre del rey David. De este modo, esta mujer moabita que dejó su familia y su tierra por fidelidad al Dios de su esposo, fue premiada con generosidad por ese Dios que hizo de ella una de las grandes mujeres que protagonizaron la historia de la salvación. San Ambrosio comenta: Con razón recordó san Mateo mediante su Evangelio que el Señor, que habría de llamar a los gentiles a incorporarse a la Iglesia, Él mismo asumió según la carne un linaje en el que había extranjeros (Expositio Evangelii secundum Lucam 3, 33).

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