Compendio de Historia Sagrada. Curso 2016-17. Clases de Religión. Lección vigésima sexta. Últimos reyes de Israel

Lección vigésima sexta

Últimos reyes de Israel

¿Quién sucedió a Ajab? Su hijo Ocozías. Éste, como todos los reyes de Israel, siguió el camino de la idolatría, dando culto a Baal, al que adoró. Además de la influencia mala de su padre, también está la de su madre Jezabel, no menos nefasta. Su conducta irritó a Dios. El final de su reinado vino como consecuencia de un accidente que tuvo en su palacio de Samaría y del que quedó maltrecho. Estando en el lecho, envió emisarios con el encargo de consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón, si sobreviviría de sus heridas. Entonces Dios habló al profeta Elías para que le dijera a Ocozías: Porque enviaste mensajeros a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón -¿acaso no había Dios en Israel para consultar su palabra?-, por eso no has de bajar del lecho al que subirte, pues vas a morir (2 R 1, 16). Y así ocurrió.

¿Quién fue el siguiente rey de Israel? Al morir Ocozías sin descendencia, le sucedió en el trono de Israel su hermano Jorán. Éste también hizo el mal a los ojos del Señor, pero no tanto como su padre y su madre, pues quitó la estela de Baal que había construido su padre. En el reinado de Jorán se cumplió el castigo del Señor contra la casa de Ajab por medio de Elías. Dios se valió de Jehú, general del ejército de Jorán, como instrumento de su justicia divina.

¿Cómo llegó Jehú a ser rey de Israel? El profeta Elías había recibido ya del Señor la orden de consagrar a Jehú como rey de Israel, pero fue su discípulo Eliseo quien la ejecutó. Pero no fue él personalmente quien ungió a Jehú, sino uno de los discípulos de los profetas. El joven profeta fue a Ramot-Galaad, donde se encontraba Jehú, y derramó el aceite sobre la cabeza de Jehú y le dijo: Esto dice el Señor, Dios de Israel: “Te he ungido como rey sobre el pueblo del Señor, sobre Israel. Golpearás a la casa de tu señor Ajab, y así yo vengaré la sangre de mis siervos los profetas y la de todos los siervos del Señor, derramada por Jezabel (2 R 9, 6-7). Después de la unción, el profeta -cumplida su misión- se fue.

¿Cómo murió Jorán? Una vez que fue reconocido como rey, Jehú fue a Yizreel donde se encontraba Jorán convaleciendo de las heridas que había recibido en la defensa de Ramot-Galaad, ciudad atacada por Jazael, rey de Siria. Enterado Jorán de que se acercaba Jehú, salió en su carro a su encuentro. Se encontraron en el campo de Nabot. Cuando Jorán vio a Jehú, le dijo: “¿Hay paz?” Éste respondió: “¿Qué paz? Todavía perduran las fornicaciones de tu madre Jezabel y sus muchas hechicerías” (2 R 9, 22). Entonces se dio cuenta Jorán de la traición de su general, e intentó huir en su carro. Pero Jehú echó mano al arco e hirió a Jorán entre las costillas de forma que la flecha le atravesó el corazón y quedó tendido en el carro (2 R 9, 24). Jehú mando arrojar el cadáver de Jorán en el campo de Nabot.

¿Y Jezabel…? Cuando Jehú entró en Yizreel vio asomada a la ventana de palacio a Jezabel. Entonces ordenó a los propios eunucos de la reina que la arrojaran. Y así fue. Una vez muerta Jezabel, Jehú dijo a los eunucos: “Encargaos de esa maldita y enterradla, pues era hija de rey”. Fueron a enterrarla pero no encontraron de ella más que el cráneo, los pies y las palmas de las manos. Volvieron y se lo contaron a Jehú. Éste dijo: “Es la palabra del Señor que fue pronunciada por medio de su siervo Elías, el tesbita, cuando dijo: ‘En la heredad de Yizreel los perros comerán la carne de Jezabel. El cadáver de Jezabel será como estiércol del campo de la heredad de Yireel, para que no pueda decirse: Ésta es Jezabel’” (2 R 9, 34-37). En los días posteriores fueron muertos todos los descendientes de Ajab.

¿Cuál fue la conducta de Jehú? Jehú fue el iniciador de una nueva dinastía, y el instrumento por el cual se cumplió las profecías de castigo que Dios había hecho a Ajab; y además fue el que erradicó el culto de Baal en Israel. El Señor le dijo a Jehú: Puesto que has obrado bien haciendo lo que es recto a mis ojos, y has tratado a la casa de Ajab tal como era mi deseo, cuatro generaciones de tus hijos te sucederán en el trono de Israel (2 R 10, 30). Sin embargo Jehú no se preocupó de caminar según la Ley del Señor, Dios de Israel, con todo su corazón, ni se apartó de los pecados con que Jeroboán hizo pecar a Israel.

¿Quiénes fueron los últimos reyes del reino del Norte? Se cumplió lo que Dios había dicho a Jehú. Cuatro generaciones de los descendientes de Jehú ocuparon el trono de Israel, empezando por su hijo Joacaz. A éste le sucedió su hijo Joás. A la muerte de Joás, fue entronizado Jeroboán II. El sucesor de éste fue su hijo Zacarías. Con Zacarías acaba la dinastía de Jehú.

Salum se conjuró contra Zacarías, y le mató, reinando en su lugar. Pero poco tiempo ocupó el trono de Israel porque al mes, en una conspiración contra él fue herido y muerto por Menajem, que pasó a ser el nuevo rey. A éste, que no murió de muerte violenta, le sucedió su hijo Pecajías. El sucesor de Pecajías fue Pecaj, capitán de Pecajías, que se rebeló contra su rey y lo mató para ocupar el trono. Idéntica suerte tuvo Pecaj. Contra él conspiró Oseas. Éste hirió de muerte al rey y reinó en su lugar. Oseas fue el último rey de Israel. Todos estos reyes hicieron lo malo a los ojos del Señor.

¿Cómo fueron los últimos tiempos del reino de Israel? Jehú y sus sucesores tuvieron que sostener frecuentes guerras contra los reyes de Asiria, y, por lo general, con suerte adversa, porque el Señor había abandonado a Israel a causa de la idolatría. Jeroboán II aprovechando la debilidad en que se encontraba Asiria después de la muerte de Salmanasar III, logró extender considerablemente su reino, restableciendo las fronteras de Israel desde la entrada de Jamat hasta el mar de Arabá, y formó una poderosa confederación con Azarías, rey de Judá, y Benadad III de Damasco; pero después de su muerte el país cayó en la más completa anarquía; los reyes subían al trono por el asesinato y en medio de desastrosas guerras civiles. Aprovechando este estado de perturbación, Teglatpalasar III de Asiria extendió su dominio por el oeste del Éufrates e hizo tributarios suyos a los reyes de Israel.

Oseas, el último rey de Israel, se había sometido a Asiria. Pero al morir Teglatpalasar III y ocupar el trono de Asiria un nuevo rey, Salmanasar V, Oseas vio la posibilidad de liberarse del yugo asirio y se alió con el rey de Egipto, y rehusó pagar tributos al rey asirio. En vista de lo cual Salmanasar V ordenó sitiar a Samaría. Entretanto estalló en Nínive una revolución que acabó con la dinastía reinante, y Sargón, uno de los generales, subió al trono asirio en sustitución de Salmanasar V, reinando con el nombre de Sargón II.

No habiendo recibido Samaría auxilio alguno del rey de Egipto, cayó en poder de los sitiadores. Esto ocurría en el año 721 antes de Cristo. Todo Israel fue anexionado a Asiria; Oseas fue llevado cautivo a Nínive; y muchos de los habitantes de Samaría se disiparon por diferentes provincias del imperio asirio. Fue el fin del reino de Israel, que había subsistido 211 años, del 932 al 721 antes de Cristo.

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