El libro de las letanías (I): Introducción

Introducción

La palabra letanía es un término genérico que significa súplica y por el cual se designan diversas especies de oraciones de intercesión que presentan la forma de interpelación, o enunciación, realizada por un solista, y respuesta del pueblo. Las letanías son, por tanto, oraciones públicas dialogadas, cuyas manifestaciones se suelen tener en los templos, y también en las calles, para pedir algo a Dios.

La letanía, más que una oración particular, se puede decir que es un género, denominado de ordinario litánico. La oración litánica es la forma por excelencia de la oración coral.

Su uso es antiquísimo en la Iglesia. Según san Ambrosio, las letanías tienen su origen en el precepto de san Pablo a Timoteo: Recomiendo, pues ante todo, que se hagan súplicas, oraciones, rogativas, acciones de gracias, por todos los hombres… porque ésta es una cosa buena a los ojos de Dios… (1 Tm 1, 1-3 y Flp 4, 6).

Es una de las maneras de orar preferidas por los fieles y autorizada por la Iglesia en procesiones y en acciones litúrgicas como en las Ordenaciones de sacerdotes, en la Dedicación de templos y altares, en la Consagración de vírgenes, etc.

Al principio, en las letanías, solamente se invocaba a las Personas Divinas, pero muy pronto se extendió la costumbre de incluir en ellas invocaciones a la Virgen y a los santos. En el siglo VII ya eran de uso frecuente la letanía de los Santos. Inspiradas en ellas empezaron a componerse letanías exclusivamente marianas.

Con el paso del tiempo surgieron otras letanías como las del Sagrado Corazón, de san José, etc. Hoy día las letanías más conocidas son: Letanía lauretana; Letanía de los Santos; Letanía del Santo Nombre de Jesús; Letanía del Sagrado Corazón de Jesús; Letanía de la Preciosísima Sangre de Cristo; y Letanía de san José, que están recogidas en estas páginas. También se han incluido: Letanía de la humildad; Letanía del Espíritu Santo; y Letanía para desagraviar al Sacratísimo Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento, que son menos conocidas; y otras, que son más recientes (Letanía a la Virgen Dolorosa; Letanía a la Virgen de la Cinta; Nueva Letanía a la Virgen María; Letanía de Nuestra Señora “María, Madre de la Iglesia”; Letanía de La Divina Misericordia; y varias versiones de la Letanía de los Santos). Y otras más…

Al final van los Afectos de amor al Corazón de María; los Afectos de amor a Jesús; Invocación a Jesús Salvador; e Invocación común.

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