Compendio de Historia Sagrada. Curso 2016-17. Clases de Religión. Lección vigésima octava. Reino de Judá

Lección vigésima octava

Reino de Judá

¿Quién reinó en Judá cuando murió Salomón? Roboán. Salomón, como su padre David, reinó sobre todas las tribus de Israel. Cuando murió le sucedió su hijo Roboán. Pero éste no pudo reinar sobre todo el pueblo israelita, porque poco después de acceder al trono, se rebelaron contra él diez tribus, capitaneadas por Jeroboán, y constituyeron el reino de Israel. Sólo las tribus de Judá y de Benjamín permanecieron con Roboán, que se instaló en Jerusalén. Al principio de su reinado, Roboán se mostró fiel observador de la ley de Dios; pero muy pronto cayó en la idolatría como su padre.

¿Fueron buenos los reyes de Judá? El primer sucesor de Roboán fue su hijo Abías. Entre los hechos más importantes del reinado de Abías está la victoria de Judá sobre Jeroboán, rey de Israel. Dios bendijo a Abías afianzando su reinado y concediéndole una familia numerosa, es decir, le retribuyó personalmente y lo hizo de modo inmediato por haber permanecido fiel. Sin embargo, no en toda su vida mantuvo esa conducta de fidelidad, pues continuó con todos los pecados que su padre había cometido antes que él y su corazón no fue obediente al Señor, su Dios (1 R 15, 3).

A Abías le sucedió su hijo Asá. Asá obró lo bueno y recto a los ojos del Señor, su Dios. Exhortó a Judá a buscar al Señor, Dios de sus padres, y a cumplir la Ley y los mandamientos (2 Cro 14, 1.3). El reino de Judá gozó de paz y tranquilidad durante su mandato. Además, Asá dio normas contra la idolatría, y consiguió que volviera a renacer en Judá la fidelidad al Señor. Asá es el primer rey de Judá descendiente de David que es alabado por su conducta religiosa.

En el reino de Norte ningún rey recibió una valoración positiva respecto a su fidelidad a Dios, pues permitieron, e incluso fomentaron la idolatría. En el reino del Sur sí hay reyes que obraron el bien, aunque permitieron aún la existencia de lugares de culto idolátrico. Como reyes piadosos y notables por sus virtudes merecen especial mención Josafat, Ezequías y Josías, aunque también hay otros de los que se dice que hizo lo recto a los ojos del Señor durante toda su vida (2 R 12, 3), como Amasías, Azarías y Jotan.

Sin embargo, la mayoría de los reyes de Judá siguieron la conducta de Roboán a pesar de las amonestaciones de los profetas. Entre los que se distinguieron por sus crímenes e impiedades figuran Jorán, Ocozías y, sobre todo, la reina Atalía.

¿Qué crímenes cometió Atalía? Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que había muerto su hijo, determinó exterminar toda la descendencia real de la casa de Judá (2 Cro 22, 10), y ordenó degollar a todos los hijos de Ocozías para reinar ella en vez de ellos. Además estableció el culto de Baal en Judá.

¿Murieron todos? No. Se salvó Joás, porque cuando comenzó la matanza Yehoseba, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, recogió a Joás, hijo de Ocozías, lo sacó entre los hijos del rey que estaban siendo asesinados, y lo escondió junto con su nodriza en una habitación con camas. De esta forma Yehoseba, hija del rey Jorán, esposa del sacerdote Yehoyadá y hermana de Ocozías, sustrajo a Joás de la vista de Atalía y evitó que lo asesinaran. Se quedó con ellos en el Templo de Dios durante seis años. Mientras tanto, Atalía reinaba en el país (2 Cro 22, 11-12). Así, salvando a Joás, se garantizó la permanencia de la dinastía davídica.

¿Llegó a reinar Joás? Sí. Librado de la muerte, fue educado en el Templo por el sacerdote Yehoyadá y por Yehoseba. En cuanto Joás llegó a la edad de siete años, Yehoyadá lo proclamó rey en el Templo. El sacerdote dijo a los levitas y a los jefes del ejército allí presentes: Aquí está el hijo del rey. Él es quien debe reinar como ha prometido el Señor a los hijos de David (Cro 23, 3). Y después a Joás le ungieron y le pusieron la corona y las insignias reales.

¿Y Atalía…? Cuando Atalía oyó las voces del pueblo que corría aclamando al rey, se acercó también ella a la gente que estaba en el Templo del Señor, y vio al rey de pie sobre su sede, a la entrada; y a los jefes y las trompetas rodeando al rey. Todo el pueblo llano expresaba su alegría, las trompetas sonaban y los cantores entonaban sus cantos de alabanza acompañados por los instrumentos musicales. Entonces Atalía se rasgó las vestiduras y gritó: “¡Traición, traición!” El sacerdote Yehoyadá ordenó a los jefes de cien que controlaban el ejército: “Sacadla de entre las filas de guardianes. El que vaya tras ella que muera a espada”. Pues el sacerdote había ordenado: “No la matéis en el Templo del Señor”. Ellos le echaron mano, y cuando era conducida por el camino de la puerta de los caballos hacia el palacio real, allí le dieron muerte (2 Cro 23, 12-15).

¿Qué hecho destacado hay en el reinado de Joás? La reparación del Templo del Señor. Al comenzar a reinar, Joás sólo tenía siete años. Siendo niño no podía tomar decisiones de algún calibre. Fueron los sacerdotes quienes decidieron acometer las obras para reparar el Templo del Señor, considerando su mal estado debido al tiempo transcurrido desde su construcción -más de 130 años- y al abandono de los reyes anteriores. Cuando alcanzó la mayoría de edad, Joás asumió la gestión económica de las obras, dejando también algunos beneficios a los sacerdotes. Su preocupación por el Templo del Señor es el motivo por el que el autor del libro 2 Reyes hace una valoración positiva de todo su reinado, si bien, como sucedió con todos los reyes de Judá anteriores a Ezequías, juzga negativamente su falta de decisión para suprimir otros lugares de culto distintos del Templo de Jerusalén.

¿Se puede incluir a Joás entre los reyes buenos de Judá? No. Ya se ha mencionado la valoración que se hace de él en 2 Reyes; sin embargo en el libro 2 Crónicas se hace referencia de la infidelidad de Joás. Si al principio de su reinado -y mientras vivió Yehoyadá- gobernó bien, en la segunda etapa de su reinado -tras la muerte de Yehoyadá-, Joás se volvió soberbio e impío. El final de su reinado fue de deslealtad al Señor y de idolatría. Los desastres bélicos y las conjuras vinieron como castigo por los pecados del rey. El delito más grave que cometió Joás fue la lapidación del hijo de Yehoyadá, el profeta Zacarías (distinto del último de los profetas menores), porque le recordaba el cumplimiento de sus deberes y se había atrevido a denunciar los delitos del rey. Como consecuencia de este crimen Joás perderá su vida en una conspiración contra él.

¿Es de esta época el profeta Jonás? Si esta época es la de los reinados de Amasías en Judá (años 798-769, antes de Cristo) y de Jeroboán II en Israel (años 788-747, antes de Cristo), sí. Jonás es hijo de Amitay, y éste es uno de los profetas del reino de Norte durante el reinado de Jeroboán II.

¿Cuál es la historia de Jonás? Esta historia está relatada en el libro de Jonás. El Señor le dijo al profeta Jonás: Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y pregona en contra de ella, porque su perversidad ha subido hasta mí (Jon 1, 2). Pero el profeta, considerando la ingrata que era su misión -la de anunciar la ruina de Nínive a los propios ninivitas- desobedeció al Señor, y tratando de huir de Dios, se embarcó hacia Tarsis. Pero fue una fuga frustrada. Dios, por medio de una tempestad y valiéndose de un gran pez, hizo que Jonás no consiguiera su propósito.

¿Un gran pez…? Sí. Apenas la nave en la que se embarcó Jonás estuvo en altamar, se desencadenó una terrible tormenta que puso en peligro de naufragio al barco. La tripulación atemorizada pensó que toda aquella tempestad era un castigo del cielo, pues alguien que iba a bordo habría irritado a su dios. Mientras tanto Jonás había bajado a la bodega del barco, se había acostado y estaba durmiendo profundamente. Los marineros le despertaron y le dijeron: ¿Qué haces tú dormido? ¡Levántate, e invoca a tu dios! A ver si Dios se ocupa de nosotros y no perecemos (Jon 1, 6). Y decidieron echar suertes para saber quién era el causante de este mal. La suerte cayó sobre Jonás. Entonces los marineros le dijeron: “Haz el favor de decirnos por causa de quién nos ha venido este mal. ¿Cuál es tu oficio y de dónde vienes¿ ¿Cuál es tu país y de qué pueblo eres?” Él les respondió: “Yo soy hebreo, y adoro al Señor, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra firme”. Los hombres se llenaron de un gran temor y le preguntaron: “¿Qué es lo que has hecho” -pues comprendieron que estaba huyendo de la presencia del Señor, por lo que les había contado (Jon 1, 8-10). Y Jonás confesó su falta, y añadió: Agarradme y arrojadme al mar, y el mar se os calmará, pues sé que esta tormenta os ha venido por mi culpa (Jon 1, 12). Entonces los marineros lo arrojaron al mar. El Señor dispuso que un pez enorme se tragara a Jonás. Estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches (Jon 2, 1). Al cabo de esos tres días, el pez vomitó a Jonás sobre tierra firme.

¿Y luego…? De nuevo fue dirigida la palabra del Señor a Jonás: Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y pregona en ella el mensaje que voy a decirte (Jon 3, 2). El profeta esta vez obedeció. Su predicación anunciaba la destrucción de la ciudad: Dentro de cuarenta días Nínive será destruida (Jon 3, 4). Los ninivitas creyeron a Dios y ordenaron un ayuno. El rey hizo publicar esta orden: Cúbranse de saco los hombres y las bestias, y con toda fuerza clamen a Dios. Que cada uno se convierta de su mala conducta y de las iniquidades de sus manos. Quién sabe si Dios no tornará y se arrepentirá y aplacará el ardor de su cólera, de suerte que no nos deje perecer (Jon 3, 8-9). Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían convertido de su mala conducta, tuvo compasión de ellos y no llevó a cabo el mal con el que había amenazado. Esta compasión que Dios había tenido con Nínive no fue del agrado de Jonás, que se llevó un gran disgusto y se enojó. Pero el Señor le hizo ver la razón de su misericordia.

¿Qué enseñanza se saca de la historia de Jonás? Que Dios es benigno y clemente, paciente y de mucha misericordia (Jl 2, 13), lento a la cólera y rico en misericordia; es el Señor bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas (Sal 144, 6-9). Es un Dios que no hace oídos sordos a las peticiones de perdón que se le hacen, que perdona al pecador cuando éste se convierte y se arrepiente de sus pecados. Jesucristo en su predicación alude a Jonás como una señal: Creciendo la muchedumbre, comenzó a decir: “Esta generación es una generación mala; pide una señal, y no le será dada otra señal que la de Jonás. Porque como fue Jonás señal para los ninivitas, así también lo será el Hijo del hombre para esta generación. Los ninivitas se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán porque hicieron penitencia a la predicación de Jonás, y hay aquí más que Jonás” (Lc 11, 29-30.32).

¿Es Jonás figura de Cristo? Sí. Al salir Jonás con vida del vientre del gran pez después de haber estado allí tres días, es figura de Jesucristo, que resucitó glorioso al tercer día de haber sido sepultado. El mismo Señor hizo alusión a Jonás para hablar de su resurrección: Como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en las entrañas de la tierra tres días y tres noches (Mt 12, 40).

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