Hipocresía

Si san Pablo llama necios a los idólatras, Jesús hace lo mismo con los hipócritas, interpretados por el fariseo que se escandaliza porque el Maestro no se ha lavado como debe ser antes de sentarse a la mesa. Ahora vosotros fariseos -Jesús responde- limpian el exterior del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de avidez y de maldad. Y añade: Den más bien como limosna lo que hay dentro, y he aquí que todo para ustedes estará puro.

Jesús aconseja: no miren las apariencias, vayan directo a la verdad. El plato es plato, pero lo que es más importante es lo que está dentro del plato: la comida. Pero si eres vanidoso, si eres es un arribista, si eres un ambicioso, entonces eres una persona que siempre se jacta de sí mismo al cual le gusta presumir, porque piensas que eres perfecto; haz un poco de limosna y eso sanará tu hipocresía. Ese es el camino del Señor: es adorar a Dios, amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo. ¡Es tan simple, pero a la vez tan difícil! Esto solo se puede hacer con la gracia. Pidamos la gracia (Papa Francisco).

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