Compendio de Historia Sagrada. curso 2016-17. Clases de Religión. Lección trigésima cuarta. Los judíos, tributarios de los griegos y de los egipcios

Lección trigésima cuarta

Los judíos, tributarios de los griegos y de los egipcios

¿Cuándo fue destruido el imperio persa? En la segunda mitad del siglo IV antes de Cristo, durante el reinado de Darío III Codomano, undécimo sucesor de Ciro, fue destruido el imperio persa por Alejandro Magno, rey de Macedonia. Éste rey, el más célebre conquistador de la Antigüedad, había lanzado su campaña de conquista del inmenso imperio persa, y se vio coronada por uno de los éxitos militares más grandes de la historia. A pesar del poderío del rey macedonio, los judíos siguieron fieles a sus antiguos dominadores.

¿Cuál fue la reacción de Alejandro Magno por esta fidelidad de los judíos? Durante su campaña militar contra Persia, Alejandro se desvió hacia el sur, conquistando Tiro y luego Egipto, pasando por el territorio de Israel. Cuando el rey de Macedonia sitiaba la ciudad de Tiro, pidió ayuda al Sumo Sacerdote de los judíos, Jado, que entonces gobernaba en Jerusalén; pero éste, que tenía empeñado su juramento de fidelidad con Darío III, no quiso prestársela, por lo que Alejandro se dirigió hacia Jerusalén con ánimo de apoderarse de ella. Y entonces ocurrió una historia fascinante acerca del primer encuentro entre Alejandro y los judíos de Israel, quienes se encontraban bajo el dominio del imperio persa. La narración de esta historia se encuentra registrada tanto en el Talmud como en el libro Antigüedades judías del historiador judío Flavio Josefo.

¿Cuál es esa historia? Viéndose en tan apurado trance, y temiendo que Alejandro fuera a destruir Jerusalén, el Sumo Sacerdote no recurrió a las armas para rechazar a tan formidable enemigo, sino que, después de implorar el auxilio de Dios con rogativas públicas, salió al encuentro de Alejandro Magno, acompañado de los sacerdotes y levitas, con trajes ceremoniales, y seguido del pueblo en masa. A la vista del imponente séquito del Sumo Sacerdote, que llevaba el nombre de Yavé escrito con letras de oro en sus vestiduras, Alejandro se bajó de su caballo e hizo una reverencia al Sumo Sacerdote, y eso que el rey macedonio raramente -quizá nunca- se postraba ante alguien. Según el relato de Flavio Josefo, cuando el general Parmerio le preguntó la razón, Alejandro respondió: No hice una reverencia ante él, sino ante el Dios que lo ha honrado con el Sumo Sacerdocio; pues he visto a esta misma persona en un sueño, con esta misma apariencia. Efectivamente, en tiempos anteriores había visto en un sueño al anciano sacerdote que le había prometido el imperio de Asia. Mientras que Alejandro poseído de santo respeto, se inclinó ante Jado y adoró al Dios verdadero, los judíos lanzaban gritos de alegría deseando al joven rey conquistador todo género de prosperidades.

¿Entró Alejandro Magno en la Ciudad Santa? Alejandro Magno interpretó la visión del Sumo Sacerdote como un buen presagio y, por tanto, se apiadó de Jerusalén. Entró triunfalmente en Jerusalén y subió al Templo para ofrecer sacrificios al Señor. Después, el Sumo Sacerdote le leyó en el libro de Daniel la profecía según la cual un príncipe griego conquistaría el imperio de los persas y sería el rey más poderoso de la tierra. Feliz el rey de Macedonia al verse así designado en el libro de un profeta, trató con gran benevolencia a los judíos, y en vez de castigarlos como era su intención primera, los eximió de todo impuesto, permitiéndoles, además, conservar sus leyes y su religión. Esto ocurría en el año 332 antes de Cristo.

¿Qué pasó a la muerte de Alejandro Magno? Unos pocos años después murió Alejandro en Babilonia, y tras veinte años de guerra sus generales se dividieron el imperio, quedando Palestina bajo el poder de los reyes de Egipto, que la dominaron durante más de un siglo (del año 301 antes de Cristo al año 198).

¿Qué hecho religioso importante hubo durante este período de tiempo? Uno de los reyes egipcios, Ptolomeo II Filadelfo, mandó traducir del hebreo al griego los libros del Antiguo Testamento, trabajo que fue encomendado a setenta y dos doctores, escogidos entre las tribus por el Sumo Sacerdote Eleazar. El resultado de aquella traducción el la conocida Versión de los Setenta de la Biblia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s