Libro de las letanías (XVII): Afectos de amor al Corazón de María

Afectos de amor al Corazón de María

Oh María, Madre mía amabilísima, recibid, os suplico, los desahogos de mi alma herida de vuestro amor, que, reconociendo en vos al ser más amable después de Dios, os dice fervorosa:

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: Os amo con todo mi corazón.

Augusta Madre de Dios,

Dulcísima Madre mía,

Reina y Señora mía,

Corredentora mía,

Protectora y Abogada mía,

Pastora y Maestra mía,

Alegría y gozo de mi alma,

Todo mi Tesoro después de Jesucristo,

Corazón mío y alma mía,

Porque os hizo Dios tan santa,

Porque os hizo Dios tan buena,

Porque os hizo Dios tan bella y agraciada,

Porque os hizo Dios tan amable y compasiva,

Porque os hizo Dios tan clemente y piadosa,

Porque os hizo Dios tan grande y humilde,

Porque os hizo Dios tan perfecta en todas vuestras virtudes,

Por los infieles que no os conocen,

Por los herejes, que han sido siempre vuestros enemigos,

Por los malos cristianos que han perdido vuestra devoción,

Por los infelices réprobos, condenados a no amaros nunca,

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: Me gozo y os felicito,

dulcísima Madre mía.

Por vuestra eterna predestinación,

Por vuestra Inmaculada Concepción y por los privilegios admirables con que en ella

fuisteis enriquecida,

Por vuestra absoluta preservación de todo pecado,

Por vuestra integérrima y perpetua virginidad,

Por vuestra divina maternidad,

Por la resurrección de vuestro cuerpo y Asunción en cuerpo y alma al Cielo,

Por la gloria que gozáis, sólo inferior a la de vuestro Hijo,

Por el amor que os tienen todos los buenos cristianos en la tierra, y todos los Ángeles y

Santos en el Cielo,

Por las alabanzas que en el Cielo y en la tierra resuenan en honor vuestro,

Por los milagros que Dios hace para glorificar vuestras imágenes y confirmar vuestro

culto,

Por las excelencias de vuestro Corazón que no alcanzan las inteligencias humanas ni

angélicas,

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: Os suplico, dulcísima Madre

mía.

Que me alcancéis amaros siempre,

Que me alcancéis imitaros para ser mejor hijo de vuestro Corazón,

Que me alcancéis ganar muchos corazones para vuestro amor,

Que me alcancéis morir con vuestro nombre en los labios y vuestro amor en el corazón,

Que me alcancéis estar muy cerca de Vos en el Cielo,

Oración: Oh Jesús, que hicisteis tan amable a María y que en la persona de san Juan nos la disteis por Madre, conceded a los que nos gloriamos de ser sus hijos que la amemos tierna y fervorosamente, para llegar así con más eficacia y prontitud a amaros a Vos, que con el Padre y el Espíritu Santo vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

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