Libro de las letanías (XXVIII): Letanía a la Divina Providencia

Letanía a la Divina Providencia

Señor, ten piedad Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad Señor, ten piedad

Cristo, óyenos Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos Cristo, escúchanos

(A las siguientes invocaciones, se responde: Ten piedad de nosotros)

Dios, Padre celestial

Dios, Hijo Redentor del mundo

Dios, Espíritu Santo

Trinidad Santa, un solo Dios

Dios, en quien vivimos, nos movemos y somos

Tú, que creaste el cielo, la tierra y el mar

Tú, que ordenaste todas las cosas según su medida, número y peso

Tú, que equilibraste los cielos con tu mano y señalaste los límites del mar

Tú, que los diriges todo según el designio de tu voluntad

Tú, Dios omnipotente y sapientísimo

Tú, que abres tu mano y colmas de bendiciones a todos los vivientes

Tú, que haces salir el sol sobre los justos y los pecadores

Tú, que alientas las aves del cielo y vistes los lirios del campo

Tú, Dios lleno de bondad y de misericordia

Tú, que diriges todo al bien de los que aman

Tú, que envías la tribulación para probarnos y perfeccionarnos

Tú, que sanas a los heridos y levantas a los abatidos de corazón

Tú, que premias con alegría eterna la paciencia cristiana

Padre de bondad y Dios de todo consuelo

Sénos propicio Perdónanos, Señor

Sénos propicio Escúchanos, Señor

(A las siguientes invocaciones, se responde: Líbranos, Señor)

De todo mal

De todo pecado

De tu ira

De la peste, el hambre y la guerra

Del rayo y de la tempestad

Del granizo, de la lluvia y de la sequía destructoras

De la pérdida de las cosechas y de la carestía

De toda desconfianza en tu divina Providencia

De la murmuración y quejas contra tus santas disposiciones

Del desánimo y la impaciencia

De la excesiva preocupación por las cosas temporales

Del abuso de tus gracias y beneficios

De la insensibilidad para con el prójimo

En el día del juicio

(A las siguientes invocaciones, se responde: Te rogamos óyenos)

Pecadores

Que siempre confiemos en tu divina Providencia

Que no seamos arrogantes en la buena fortuna y desalentados en la calamidad

Que nos sometamos filialmente a todas tus disposiciones

Que alabemos tu nombre cuando quieras darnos algo o cuando quieras quitárnoslo

Que nos des lo necesario para la conservación de nuestra vida

Que te dignes bendecir nuestros esfuerzos y trabajos

Que te dignes darnos fortaleza y paciencia en todas las adversidades

Que te dignes conducirnos por la tribulación a la enmienda

Que te dignes concedernos la alegría eterna por los padecimientos temporales

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

Perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

Escúchanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

Ten piedad de nosotros

Oración: Oh Dios de quien procede todo bien: concédenos misericordiosamente que por tu inspiración reconozcamos lo que es recto y que lo cumplamos siempre bajo tu dirección. Te pedimos que nos ayudes, Dios Todopoderoso: que en nuestra tribulación confiemos en tu bondad, y que por tu protección estemos seguros de toda adversidad. Oh Dios cuya Providencia es infalible en sus disposiciones: te pedimos humildemente que apartes de nosotros todo lo nocivo y que nos concedas todo lo provechoso, por Cristo nuestro Señor. Amén

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