En la eternidad

En su primer viaje a Alemania, san Juan Pablo II tuvo mucho trabajo, una agenda muy apretada. Estando en Munich, el cardenal Ratzinger, arzobispo de Munich, se dio cuenta del inmenso trabajo del Papa. Y consiguió un rato de descanso para el Papa al mediodía. San Juan Pablo II accedió y se retiró a su habitación, pero enseguida llamó a Ratzinger. Éste fue a la habitación y encontró al Papa rezando el Breviario. -“¡Santidad, ahora usted debe descansar!” Y san Juan Pablo II respondió: -“Ya descansaré en la eternidad”. Era realmente infatigable.

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